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OBRAS - COMPLETAS - EL HOMBRE VASCO


OBRAS COMPLETAS PUBLICADAS - EL HOMBRE VASCO 
GONZALO DE BERCEO


Por el laudo arbitral de 1177, seguido de! deslinde de 1179, se resolvió definitivamente, a favor de Castilla, la larga disputa que ésta sostuvo con el reino de Navarra sobre la posesión.de la Rioja. Quedó así el reino vasco injustamente despojado de un territorio al que títulos históricos y raciales indiscutibles proclamaban parte suya. "La Navarra extrema" la llama aún el médico alemán Gaspar Stein, que en 1610 recorrió la Península. 

Con anterioridad a él (en 1466) Rosmithal, el viajero checo, escribía: "Dos millas antes de Burgos acaba Vizcaya y empieza España". La lengua vasca, que "en la Rioja se habló por muchos siglos y aun se hablaba en tiempo de Sancho Garcés, llamado el Noble y el de Pefialén"1 y que aun pervive en la abundante y clara toponimia de esta región, está diciendo con voces cuyos ecos repiten los muros que en Santa Mana la Real de Na jera se alzaron para custodiar el eterno sueño de los reyes de Navarra, cuál era el origen y cuál el idioma de los antiguos pobladores de esta comarca.

Dos partes hay que considerar en la Rioja: la Alta
1 Vid. P. Mateo Angujanc: "Historia de k Bioja". Madrid, 17W.
y la Baja, ambas de gran interés para la historia de nuestra cultura.
La Rioja Baja —Calahorra y territorios comarcanos que hacían parte del convento cesarangustano—, fue la parte de Vasconia más intensamente romanizada. Vencido la heroica resistencia de los calagurritanos2 éstos ae romanizaron totalmente ofreciendo a las letras latinas los dos autores en esa lengua que, con justo título, podemos reclamar los vascos: en el siglo i, Quintiliano, el primero que en Roma abrió tienda de elocuencia; en el iv, Prudencio, el príncipe de los poetas cristianos. Esta zona fue también poseída por los árabes hasta mediados del siglo xi.

Distinta fue la suerte de la Rioja Alta. Su suelo no fue ocupado por los árabes y el idioma vasco originario se conservaba en ella fresco y vivo en la época en que el referido laudo de 1177 la transfirió definitivamente a Castilla. Más de medio siglo después de su ocupación definitiva por los castellanos, por los años 1234 al 39, el alcalde de Ojacastro ponía en prisión al Merino real por la pretensión de éste de que los naturales se expresaran en los juicios en castellano siendo así que su idioma era el vasco.3

La Rioja fue, de antiguo, gran foco de cultura monástica. No vemos que en el viaje hecho a Navarra por San Eulogio (siglo ix) y al regreso del cual trajo raros y valiosos libros que habían caído ya en olvido entre los mozárabes y que produjeron una especie de Renacimiento4 se citen monasterios riojanos; pero,
2 Juvenal: Sátira XV.
3 Marichalar y Manrique: "Historia de la Legislación" y Juan Bautista Merino: "El vascuence en el valle de Ojacastro", citados ambos por Manuel de Inijo en "Inglaterra y loa Vascos". EKIN, Buenos Aires, 1945.
* Menéndez y P«layo; "Ideaa estéticas".

De todos modos, "La biblioteca de la Abadía de Santa María la Real de Nájera (fundada en 1052) debía de ;er rica en obras clásicas, puesto que en 1270 podía prestar a Alfonso el Sabio «quince libros de letra an-cigua* entre los que figuraban ejemplares de Donato Stacio, Boecio, Prudencio, Ovidio, Virgilio, etc.".B Por ;1 mismo tiempo, la Abadía de Albelda prestaba al rey Sabio una "Farsalia" de Lucano, y unas "Etimo-iogias" de San Isidro.

Este cenobio de Albelda, que existía ya bajo el dominio de los sarracenos, fue dotado el año 924 por ú rey Sancho de Navarra y, hacia 960, tenía 200 monjes y sostenía un importante escritorio; en este escritorio, el año 976, el monje Vigila produjo un famoso códice de Concilios con la adición al cronicón llamado albeldense.8
Otro centro monástico floreció también desde 937 en la Rioja, del que especialmente tenemos que ocuparnos aquí: el de San Millán de Berceo o de la Cogolla. Estaba situado cerca de la frontera de Castilla y, aunque en 1002, fue incendiado por Almanzor, Sancho el Mayor puso todo su celo en restaurarlo rápidamente. Este monasterio, "El Escorial de la Rioja" aumentó en esplendor, revelado entre otros aspectos, en el famoso escritorio en el que tantas obras valiosas se archivaron y copiaron y de las que aún se conservan tantos códices, principalmente de tipo mozárabe, así como el "Cartulario" que encierra tesoros de lengua e historia vasca que están aun por agotar.

En este monasterio se redactaron, a mediados del
« Ibídem.
< Menead» Pidal: "El idioma español en «u primeros tiempos". siglo x, aquellas glosas que constituyen el primer texto conocido del romance español; el monje autor de este primer texto romance era vasco, seguramente navarro, y entre sus glosas romances estampa dos en euskera que constituyen también el primer texto escrito vasco conocido: "guec ajutu ez dugu" y "izioqui dugu".7

Es en este monasterio donde, cosa de dos siglos después, batía sus alas la dulce y grave musa de Gonzalo de Berceo de quien vamos a ocuparnos o continuación.
A fines del siglo xn, por los años en que Castilla, continuando su política imperialista y arruinadora de la unidad vasca, conseguía separar de la corona vas-cónica a los estados de Álava y Guipúzcoa, como antes lo hiibia hecho con la Rio ja, nace en un pue-blecillo de ésta, el mismo "ond San Millán fue nado", Gonzalo de Berceo {probablemente en 1198).

Él mismo nos dice que: "en San Millán de Suso fue de niñez criado" y a nosotros nos place imaginarnos al mocito corriendo por los campos próximos al monasterio, saltando los varios arroyos que corren por ¡a pequeña planicie rodeada entonces de espesos montes. El muchacho es sano y gusta de corretear por aquellas arboledas donde aquí y allá ofrecen sus frutos los granados y perales, los manzanos y las higueras. En estos deportes —o "quirolas", como él, en vasco, sabe decir—, se ejercitaba en su niñez, contenido en sus travesuras por la sombra de "Don Bildur", fantasma que tal vez sus padres euskaldunes
—¿es que él no lo fue?— imaginaron a este fin.

Los años van pasando y Gonzalo es ya un mozo grave que gusta del retiro y la meditación. Siente misteriosos "arduras" que le hacen buscar la soledad. Miradle así, sentado en ese prado "verde e bien sencido, de flores, bien poblado, lugar cobdiciadero para el omne cansado". ¿Cansado de qué? se pregunta Gonzalo, mientras proyecta su mirada a la lejanía, allá a las cumbres de la Sierra de la Demanda que le hurtan de esa parte el horizonte, o el pétreo pico de la "Cuculla" o Cogolla del que recibe su nombre el monasterio. Su vocación es pronto decidida y el vivir de Gonzalo queda vinculado al del monasterio rio ja no.

Su vida tiene aquí una doble proyección: de un lado, es el apartamiento, la oración, las largas horas que, en la iglesia o en la celda, su alma pasa embebecida en lo divino; de otro lado, el bullicio y las novelerías de los romeros que pasan y como pago de su hospedaje hacen el relato de sus andanzas y recuerdos; tal vez es uno que hace pocos años estuvo en la de Las Navas donde Sancho de Navarra, olvidando, generoso, viejos agravios, ayudó decisivamente a Alfonso VIII contra la morisma, conquistando para Navarra las cadenas de su escudo; quizá se trata de otro que, con los ojos cargados de visiones que pasan pronto a nutrir la fantasía del joven Gonzalo, refiere las místicas hazañas con que van asombrando y conquistando al mundo los jóvenes hijos del de Asís y los de Guzmán.

Pero Gonzalo ha aprendido a leer, y en el refugio cogollense de la cultura ha entrado en relación con
•1 mundo di la literatura universal. Ama apasionadamente la estada en la biblioteca del monasterio que le atrae irresistiblemente con la seducción de aquellos códices que le descubren un nuevo mundo lleno de cosas bellas y grandes que los iletrados no pueden ni siquiera sospechar. Y Gonzalo, envuelto en aquel ambiente de espiritual sosiego, frente a los anaqueles de la sala de lectura donde se atesoran aquellos textos de las Escrituras y de los Santos Padres, repletos de sustanciosa doctrina; legendarias narraciones y colecciones de tradiciones piadosas que exhalan un perfume de candor y crónicas contemporáneas que, quizá descansan en el mismo estante donde yacen algunas raras reliquias de la cultura greco-romana, lee, lee siempre. ..

Nuestro mozo ha llegado a los 23 años; es ya diácono; el que no profesara en el monasterio, el que viviera más bien como un lazo de unión entre los monjes de la Cogolla y sus paisanos los legos de la comarca, hizo que comparara más de una vez interiormente la gran riqueza espiritual de los primeros con la penuria cultural de sus feligreses. De esta comparación surgió en él una idea que marcaría un rumbo decisivo en su futuro: hacer partícipes de aquellos tesoros encerrados en los preciosos códices a aquéllos sus paisanos con quienes tanto le gustaba conversar. Ellos le contaban sus vidas humildes; tal vez le llamaban para que concurriese como juez en sus diferencias o como hombre bueno en sus pleitos. El joven diácono se sentía muy cerca de ellos. Era, además, la época en que Santo Domingo (m. 1281) y San Francisco (m. 1226) hablan revolucionado el antiguo concepto monástico: cada uno debe buscar su salvación procurando la de sus prójimos. Y, ¿quiénes podían invocar con más derecho ese nombre que sus compatriotas, aquellos hombres de Berceo, aquellos de la Rio ja toda, a quienes tan frecuentemente tenia ocasión de tratar en las visitas de ellos al monasterio o en las de él a los pueblos comarcanos?


Gonzalo se propone, pues, que sus compatriotas participen de los tesoros espirituales de aquellos códices latinos; él los traducirá y los hará asequibles a todos. Y hará más; llevado de su patriotismo y de un certero instinto que le dice que ningún ejemplo influirá mejor sobre los riojanos que el dado por sus propios santos, se lanza a traducir y versificar la vida de éstos. Y así compone la del varón de Cañas, Santo Domingo de Silos o la del hijo de Berceo, su glorioso paisano San Millán, o la de la Virgen de Villa Ve-ilayo, la bendita Santa Oria...
En la "Vida de Santo Domingo de Silos", primera de las que compuso, comienza Gonzalo declarando su propósito vulgarizados

"Quiero fer una prosa en román paladino, En qual suele el pueblo fablar a su vecino..." Esto quiere decir que el romance dominaba ya en Berceo y sus alrededores; pero estamos seguros, sin embargo, de que el euskera, siempre perdiendo terreno, se hablaba en las cercanías, si es que en el mismo Berceo parte de la población no era aún bilingüe. Nos lo dicen los vasquismos que aparecen aquí y allá en la lengua de Gonzalo, esa lengua "que parecía haber formado él mismo con elementos diversos", al decir de Ernest Merimée; nos lo certifica el que por lo mismo años (1230) en que el de Berceo publicaba su "Vida de Santo Domingo", el alcalde del lugar riojano de Oja-castro, a pocos kilómetros de Berceo, ponía en prisión al Merino real, según ya dijimos, por la pretensión de éste de que los naturales se expresaran en los juicior en castellano, porque el euskera y no el "román paladino" era el lenguaje propio de aquellos ríojanos.


Gonzalo de Berceo, para componer estas "Vidas", como hará con las que después escribió, se inspira en un texto latino que le sirve de guía: "Vita Beati Domini'cí" de Grimaldo (m. 1090), monj'e de Silos, compañero del Santo. La fidelidad y el respecto de Berceo hacia el texto original son tan grandes que cuando no tiene seguridad absoluta de lo que lee advierte con encantadora simplicidad, de su dotes de mediano lector y latinista:
"Non departe la villa muy bien el pergamino ca era mala letra en cerrado latino, entender no lo pudi,.."
Siguiendo, pues, fielmente, la narración de los hechos del origina), como tantas veces nos lo advierte en el curso de esta "Vida", Gonzalo nos cuenta cómo el sacerdote rioj'ano Santo Domingo, prior de San MiUán, enemistado con su rey natural García de Na-verra, emigra a Castilla donde por encargo del rey Fernando (hermano de García) restaura el caído monasterio de tierra de Silos "que salva la frontera... con Extremadura". Gonzalo llama "bon rey don Fernando" al de Castilla, mientras que, después de varias alabanzas preparatorias, tacha de codicioso al navarro por su pretensión a los tesoros de la Abadía « la que se opuso Domingo:

El rey don García de Négera señor, Fijo del rey don Sancho el que dicen mayor, Un firme caballero, noble campeador, Mas para Sant Millán podrie ser mejor". Así conviene a la narración de la vida de Santo Domingo; así narra los sucesos Grimaldo; ¡lástima que Gonzalo, desviándose por un momento de su guía y recordando cómo el "bon rey don Fernando" mató a su hermano en Atapuerca (1054) y despojó a Navarra de parte de sus territorios, no hubiera señalado más justicieramente de qué lado anduvo la codicia, la secular codicia que hizo que él naciera castellano en lugar de vasco!


Pero sí nuestro poeta sigue tan ceñidamente al manuscrito que le guía, hasta el punto de que cuando éste falla, no se atreve a completar por su cuenta el texto, la expresión, la forma —y en ella está la esencia poética— es totalmente suya. Son imágenes felices, evocaciones que surgen de los hechos de la vida cotidiana, dichos de la gente del pueblo con quien tanto gustó de tratar, y que engarza oportunamente en sus versos; sabe, con frecuencia, ver con los ojos de la imaginación escenas y cosas que en el texto latino aparecen secamente delineadas y a las que él, al transportarlas al romance, consigue dar animación y vida; es decir, que cuando más se aparta de su guía es cuando, por lo general, más poeta se muestra.

Esto se ve, aun mejor si cabe, en la segunda de las "Vidas" escritas por Berceo, la de San Millán, compuesta pocos años después de la primera (1234).

Si aquí también hubo de tomar una base escrita9 y ninguna mejor que la suministrada por los documentos del mismo monasterio, natural es que al narrar la vida de este santo, cuya juventud se había desarrollado en aquel monte poblado de áspera maleza, en el que siendo un niño, sólo San Millán se aventuraba a entrar, Gonzalo recordaba sus temores infantiles hacia aquellos parajes —guarida quizá de Sigue en ésta, en general, la "Vida" compueita por San Braulio, discípulo de San Isidoro.
"Don Bildur"— y deplorando no estuvieran escritas tantas cosas relativas a su amado santo como él había visto —"Esto vi por mis ojos e so ende certero"—, se decidiera a insertarlas en el cuerpo de sus versos; "Otra cosa retraen mas non la escribieron hi muestran los forados que las sierpes ficieron, Jas peñas foradaron cuan fincar no pudieron". "La Vida de Santa Oria" es la última de las tres de santos riojanos y la postrera que Berceo compuso.8 Era el otoño del año y de su vida: "Los días son non grandes, anochezrá privado, escribir en tiniebra es un mester pesado". Y Berceo escribe en el portalejo de la celda en que Ja virgen riojana hija de García y Amufia había muerto emparedada. Poseído, más que nunca, de místicas visiones, Gonzalo que espera dulcemente su tránsito, nos da en esta obra una descripción deí cielo gozando del cual contempla Santa Oria a los buenos vecinos de su- pueblo.


Ya presbítero, había compuesto "El Sacrificio de la Misa", en cuyo poema se Je ve, dentro de su sencillez de siempre, halagado por la augusta potestad de que se ve revestido.
Compone también, siempre según la misma técnica y manera, el "Martirio de San Laurencio", otro santo de antigua veneración entre los vascones. Este poema, desgraciadamente, nos ha llegado incompleto.
Es en Ja segunda época de su vida cuando Berceo compone sus obras maríales: 'Milagros de Nuestra Señora" y "Duelo de la Virgen". Son Jos años en que, con Santo Tomás de Aquino,
* La biografía de Santa Oria está inspirad» en Is «*criU por
el confesor de ésta, el monje Munio.el escolasticismo triunfa plenamente, haciendo, entre otras cosas, resaltar la figura de la Virgen María, superior a todos los ángeles y santos; así, pues, la supremacía escolástica coincide con el florecimiento de ja literatura mañana. Berceo, cuyo espíritu, por otra parte, parece tan naturalmente mañano, no podía sustraerse a esta poderosa corriente que se haría sentir bien fuerte en su monasterio, tan atento a las pulsaciones de la vida de la cristiandad, y escribe, en los años 1252 y 1260, sus obras mariales.
En estas obras nos place considerar a Berceo en un simpático aspecto en el que ya ha sido examinado: el de juglar.10


Es menester, para empezar, no perder de vista el ambiente de la época. El relato no va dirigido a un lector o a un público meramente receptivo. Se lo compone pensando en la "moralidad", es decir, en la enseñanza que se supone será mejor lograda si la palabra va directamente a los que escuchan allá, en la iglesia o en el atrio de 

San Millán donde los feligreses o los romeros se hallan reunidos.

Así se comprende que Berceo comience su narración rimada con el mismo estilo que el del juglar en la plaza pública:

"Amigos e vasallos de Dios Omnipotent, si vos me escuchásedes, con vuestro cosiment, querría vos contar un buen aveniment". El espíritu de juglaría de Berceo es, como dice Me-néndez Pidal, tan sincero como el de San Francisco de Asís. Hay que tener presente que, como decíamos al principio, el principal objeto de los poemas de Berceo es el de llevar al pueblo loa tesoros espirituales
10 Menéndez Pidal: "Poeaía jaglarMCft y juglaret".
encerrados en los códices latinos del monasterio: el público, pues, para el que él escribe, es el mismo para el que cantan los juglares; si en los otros poemas lo quería así, ¡cuánto más en éstos en que se trata de hacer conocer a sus coterráneos los maravillosos poderes de la Gloriosa!
Por eso Gonzalo, su humilde juglar, tiene, más que nunca, ante sus oj'os al público iletrado para quien se esmeró en su trabajo y se dirige a él con fórmulas juglarescas para pedir atención o para anunciar un descanso en la sesión de recitado público: "Señores, si quisiéredes atender un poquiello", "Señores e amigos, por Dios e caridat, oid otro mirado fermoso de verdat". Y con afortunada frase, define su arte al hacer la sencilla petición de aquel "vaso de bon vino" que seguramente nunca le supieron negar las vides generosas de la Eioja. Tampoco la Gloriosa habrá dejado de saciar para siempre su otra sed: aquella de amor dulce, universal y fraterno de que siempre sufrió en la tierra su candoroso juglar.

Berceo, como bien se ha dicho, es una prueba de que la poesía romance de los clérigos no nace, como por algunos se ha creído, en lucha contra la de los juglares, sino al contrario, como una consecuencia y modificación de ésta."

Así vemos que Berceo sólo se distingue de los juglares antiguos por el uso de una versificación regular. Es la llamada "cuaderna vía", sistema de versificación de origen francés adoptado por los rimadores del "mester de clerecía", en que se emplean cuartetos de alejandrinos monorrimos, o sea, versos de catorce sílabas divididos en dos hemistiquios iguales, acentuado cada uno en la sexta sílaba.


Se puede decir que Berceo, primer poeta conocido en lengua castellana, es también el primero con quien en esa literatura aparece el nuevo modo de construir versos sujetos a la medida y consonancia características de la cuaderna vía, y constituye otro caso más en que vemos a los vascos sirviendo de introductores en Castilla de las novedades de la cultura francesa. Porque difícilmente se habrá escrito en España ningún poema de esa clase antes de que Berceo comenzara su producción. Y en todo caso, si el libro de "Apollonio" y el "Alexandre" fueron compuestos, más o menos, por los mismos años, no hay duda de que, a pesar de que el que escribió el primero se envanece con la novedad de su obra, anunciándola como "un romance de nueva maestría" y de que el autor del segundo, Juan Lorenzo Segura, clérigo de Astorga, se jacta diciendo:
'Mester trago fermoso, non es de joglaría, a silabas cuntadas, ca es grant maestría". Berceo, que de nada de eso presume, es el más perfecto de todos ellos.

Acabamos de releer la obra de Berceo. Y abandonamos con pena la compañía de este poeta primitivo y candoso al que imaginamos, otra vez niño, entregado a sus "quirolas" en los prados del monasterio navarro y cohibido en sus travesuras por la sombra de "Don Bildur". Lo vemos ya hecho diácono platicando con los romeros que buscan su "zatico"; mezclado quizá por curiosidad trovera con un grupo de "arlóles" prestos si es preciso a blandir la "azcona".

Nos lo representamos en el escritorio de la Cogolla devorando los preciosos códices o, ya en su celda, ardiendo en celo de que aquellos tesoros sean repartidos entre sus pobres compatriotas los iletrados; lo vemos recitando sus ingenuos versos al público sencillo que se agolpa en el atrio de la iglesia... Y, junto con un sentimiento de ternura para el juglar candoroso y humilde, un dejo de honda amargura se posa gravemente en nuestro pecho, al pensar en los compatriotas euakaldunes de Gonzalo que no recibieron su parte en la generosa distribución del tesoro; al pensar que, quizá por muy poco, perdimos con Berceo un poeta cuya obra, de haber sido escrita en lengua vasca, tendría para nosotros un valor cuyo alcance, en todos los aspectos, podemos hoy muy bien apreciar.

Montevideo, 23 de abril de 1953


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I) INIDICE OBRAS COMPLETAS PUBLICADAS INTERNET

 

I.1 Linea de Vida  y su Obra

I.2 Poesias en Euskera Recopilacion Total

I.3 Conferencias Recopilacion

I,4 Articulos Periodisticos Recopilacion Total

I.5 Lengua Vasca

I.6 Gernika

I.7 Uruguay

I.8 Venezuela

I.9 Reseñas Biograficas

I.10 Traducciones

I.11 Obras Publicadas

I.12 Semana Vasca en Montevideo

I.13 Ciclo de Clases

I.14 Nota Bio-Bibliografica

I,15 Biografia en Euskera

I.16 Sitio en Internet en Euskera

I.17 Nostalgia

I.18 Articulos Periodisticos Indice Cronologico

I.19 Articulos Periodisticos Indice Alfafabetico

II) OBRAS COMPLETAS - Libros Publicados en Internet

 

II.1  El Hombre Vasco

II.2 Hombres de la Compañia  Guipuzcoana

II.3  El Elemento Vasco en el siglo XVIII Venezolano

II.4 Vicente Antonio de Icuza

III) INDICE de TEMAS RELACIONADOS. Libros publicados por sus hijos;

 

III.1 Nere Aita - el exilio vasco - Mirentxu Amezaga 

III.2 Cronicas del Alsina -  Arantzazu Amezaga de Irujo

IV) Sus Hijos Escriben;

 

IV.1 Los tres Barcos que llevaron a Ama y Aita

IV.2 Travesia

V) Sus Hijos Escriben tras su muerte;

 

V.1 A mi Aita

V.2 La cancion de mi Padre

VI) Otros aspectos

 

VI.1 Reunion Familar en su Memoria

VI.2 Exodo

VI.3 Comision del Cuatricentenario de Caracas

VI.4 Inauguracion de la Plaza que lleva su nombre en Algorta

VI.5 Su Pequeño Poema en la Nota Necrologica 4 Febrero 1969

VII) Toda su Obra Publicada convertida en Formato PDF- puede ser leida en dispositivos  e-Book

 

 VII.1 Amézaga Vicente  Autor Irujo Ametzaga Xabier

 VII.2 Articulos de Prensa

 VII.3 Bio Biografica

 VII.4 Biografia en Euskera

 VII.5 Ciclo de Clases

 VII.6 Ciclo de Conferencias

 VII.7 Nostalgia

 VII.8 El Elemento vasco en el Siglo XVIII Venezolano

 VII.9 El Hombre Vasco

 VII.10 Los Hombres de la Compañia Guipuzcoana

 VII.11 Obras Publicadas

 VII.12 Vicente Antonio de Icuza

 VII.13 Poesias

 VII.14 Relacion de Escritos como Autor

 VII.15 Reseñas Biograficas

 VII.16 Semana Vasca Montevideo

 VII.17 Semana Vasca Montevideo Indice de Articulos

 VII.18 Traducciones

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Dedicatoria y mi homenaje a Mercedes Iribarren Gorostegui - Su esposa y mi ama

 
Sitio en Internet en homenaje a Vicente de Ametzaga Aresti.
http://vicenteamezagaaresti.blogspot.com
Unico sitio en Internet, que lleva su nombre, de referencia completa de su vida y su Obra totalmente publicada en Internet, 
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Creacion, Edicion y contacto: Xabier Iñaki Ametzaga Iribarren
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