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OBRAS - COMPLETAS 


OBRAS COMPLETAS PUBLICADAS en INTERNET - VICENTE ANTONIO de ICUZA
 

TERCERA PARTE En el corso de Su Majestad


I — Regreso a la tierra


Llegado Icuza de Venezuela al puerto de Cádiz, en mayo de 1782, liquidado el corso de la Compañía Guipuzcoana y perdida la salud, hubo de pensar, como decíamos, en trasladarse cuanto antes a su tierra natal en busca de reposo que, al mismo tiempo que le devolviese la maltrecha salud, le proporcionase también oportunidad para ir pensando en el nuevo giro que pudiese dar a su vivir, aunque difícilmente concibiera él otro que no fuera el que durante tantos años, sobre el puente de mando de un buque corsario, había conocido. Como quiera, al pasar por la Corte, camino de sus patrios lares, elevó al Rey el siguiente petitorio:
«Señor:
» Don Vicente Antonio de Icuza, Teniente de Fragata de la Real Armada de S.M., puesto a Vuestros Reales Pies, dice: que en el año pasado 1757 principió a servir en los guardacostas de la Provincia de Venezuela que, de orden de V.M. corrían al cuidado de la Compañía Guipuzcoana, en cuyo destino he tenido la satisfacción de hacer a V.M. los servicios que constan de la adjunta relación de méritos, y últimamente, el de la expedición a la salina de la Tortuga en que perdió su salud.
» En atención a ellos, suplica rendidamente a V.M. que se digne tenerle presente para lo que fuere de su Real agrado.
»San Ildefonso y septiembre, diez y siete de 1782 í.1
La « Relación de méritos » que adjunta, dice textualmente así:
« Relación de los méritos y servicios de D. Vicente Antonio de Icuza, Teniente de Fragata de la Real Armada y
Comandante del Convoy de la Compañía Guipuzcoana que entró en Cádiz en Mayo de 1782.
* En 1757 empezó a servir a la expresada Compañía en sus guardacostas, y al cabo de dos años volvió a España de donde pasó, otra vez, a guardacostas en 1760 y subsistió en ellos hasta el de 62 que, regresando a Europa, fue hecho prisionero y conducido a la Jamaica por los ingleses, en cuyas épocas se halló en varios apresamientos y funciones navales en la costa de Caracas.
» En 1764, se trasladó nuevamente a ella, a mandar por sí y con independencia del Comandante de guardacostas, una balandra, en virtud de convenio particular con la Compañía de Caracas. Salió a campaña en 1765 y apresó, no solamente tres goletas famosas de Curazao (de cuya clase de embarcaciones ninguna se había podido capturar jamás hasta aquel tiempo), sino otros varios barcos contrabandistas. En vista de esto, el Gobernador don José Solano, de acuerdo con el Factor principal de la Compañía, puso otra balandra más a sus órdenes.

« Con tan pequeñas fuerzas, apresó, en la primera campaña,1 14 embarcaciones; en la segunda2 13 hacia el río Guarapiche, y en la tercera8 11, y entonces fue cuando le ; honró la piedad del Rey con el grado de Alférez de Navio de su Real Armada.

» La Compañía le confirió, el año de 71, la comandancia. general de sus guardacostas que principió a ejercer aprehendiendo diferentes buques del comercio clandestino; en 72 re- \ corrió la costa de Sotavento, y con solas dos balandras de ai 12 cañones, apresó, en el cortó término de cinco días, 11 ¡ embarcaciones.
» Los contrabandistas holandeses, cansados de sufrir tan-, tas pérdidas y de ver malogradas todas sus expediciones furth vas, armaron en Curazao, por un esfuerzo particular y provi-j dencia extraordinaria, dos crecidas y famosas balandras paral exterminarle y quemarle. Salieron de dicha isla en 10 de Mayo! de 72, se dejaron ver el 11 en la punta de Macolla, se acercaron! a los nuestros y rompieron el fuego. A un gran golpe da
música, se trabó una acción muy reñida, con el más vivo fuego de cañón, pedrero y fusil que duró, desde las 9^ de la mañana hasta las 6 de la tarde, a cuya hora hicieron fuga, libertándose por su mayor vela, a causa de estar limpias dichas balandras y muy sucias las nuestras.

- A los pocos días después, recaló en las costas de Puerto Rico; avistó un bergantín inglés, le dio caza y le apresó. A los cañonazos, aparecieron más de 20 embarcaciones de varios puertos, juntáronse y formaron escuadras seis de ellas, a saber: un bergantín inglés de 16 cañones, 3 balandras holandesas de a 12 y 10 y dos goletas dinamarquesas de a 10 y 8, las cuales fueron sobre los guardacostas con música.

• Las aguardó Icuza con sus dos balandras y el combate se principió a las tres de la tarde. Logró romper la cangreja a la balandra que estaba a la retaguardia, dio orden a su capitán subalterno para que la marinase, como lo hizo, y siguió, solo, a las otras cinco embarcaciones, con ánimo de abordar al bergantín, pero éste huyó, luego que reconoció la maniobra. Entonces SG acercó Icuza a la balandra de 12 cañones y se mantuvo batiéndola hasta las dos de la mañana que le rompió el palo de la suya de un balazo. No obstante, al día siguiente apresó una balandra dinamarquesa. S.M. se dignó promoverle, con motivo de esta función, a Teniente de Fragata.

»Continuando el corso hasta 1776, apresó, echó a pique e hizo varar basta 70 embarcaciones del trato ilícito. Consta todo ello, por relaciones remitidas a la Compañía de Caracas y por informes dirigidos al superior Ministerio, por los Gobernadores de aquella Provincia D. José de Solano, Marqués de la Torre y D. José Carlos Agüero.

»El año de 1778, volvió a tomar el mando de los citados guardacostas, y lo ejerció hasta la apertura del libre comercio, habiendo hecho 55 presas y limpiado enteramente de contrabandistas aquellos mares y servido con igual esmero, celo y actividad que siempre, según lo acreditan la certificación que acompaña del Gobernador de Caracas D. Luis de Unzaga y la correspondencia que ha tenido con el Intendente don José de Abales, que no la exhibe por ser voluminosa.

. A estos servicios, propios de su instituto, ha añadido otros varios que acreditan su debido amor y gratitud al Soberano. » Ha procurado, durante la presente guerra, dar toda la protección y auxilios posibles a la nación francesa, como se evidencia, en parte, por la adjunta carta del Conde D'Estaing.

» En 1781 llevó desde Santo Domingo a La Guaira treinta mil pesos fuertes para las Cajas Reales, sin interés ni comisión alguna.
»Hallándose en Puerto Cabello las fragatas de guerra "Dorotea" y "Santa María de la Cabeza" para pasar a Cartagena, tuvo noticia su Comandante don Nicolás Godarte de haber salido de la Jamaica un navio de 74 cañones y dos fragatas de a 40 a interceptarle en las inmediaciones de Cartagena. Se trataba, en consecuencia, de fletar dos embarcaciones con destino a La Habana y Cartagena para dar a los jefes los respectivos avisos de su detención. Hubiera costado infinito a la Real Hacienda el despacho de estos correos por los medios ordinarios, pero habiéndose confiado a Icuza el despacho de los enunciados avisos, expidió un guairo holandés a Cuba, enviando a su bordo sujeto de satisfacción encargado del pliego, y una balandra a Santa Marta, como que iba a comprar maíz, con carta del Gobernador de Curazao, para ocultar el verdadero designio. Y, efectivamente, se verificó la entrega de ambos pliegos con el tenue dispendio de 500 pesos.
» Últimamente, fue comisionado por el Intendente para la demolición de la salina de la Tortuga, objeto importante en las actuales circunstancias. Arrojó de ella a unos 30 ingleses que trabajaban en extraer sal. 

Después de sacar la que había, arrasó todo. Condujo la sal recogida a La Guaira donde se vendió y, con su importe, se costeó enteramente el aumento de jornaleros que se hizo para esta maniobra y sus víveres; por manera que no costó un real al Real Erario de S.M.

» Perdió Icuza su salud en esta expedición por levantarse al rayar el alba asistiendo personalmente la faena para su pronta ejecución, antes que llegasen algunos buques enemigos y tuvo que sufrir el rigor del sol que en aquel paraje es terrible «-1

Una vez elevada esta petición que constituye una recapitulación de lo que en la parte anterior hemos dicho de su actuación al frente de los corsarios de la Compañía, nuestro
fatigado marino tomó el camino de su tierra donde, mientras atendía a la recuperación de su salud, esperaba acontecimientos.

2 — Bilbao: Meses de espera

Su matrimonio con doña Ramona de Barbachano, de conocida familia vizcaína, había hecho que Icuza estableciera su hogar en Bilbao, la villa que * se fundó sobre el hierro », al decir de un viejo documento; aquella que, según Sebastián de Covarrubias Orozco;1 « Esta asentada en las riberas del río Nervio al cual los naturales, por la mucha anchura que lleva, llaman Ibaysabelo.= Está a dos leguas del mar, es grande el concurso y comercio de gente; los naturales ultra de hablar su lengua, entienden y hablan la castellana, la francesa, la inglesa, por concurrir allí mercaderes de diversos reinos y provincias ».
Esta industriosa vida, ya de tiempo tan antiguo señalada, no había hecho sino crecer con el transcurso de los años, hasta convertir a la villa, por la época en que allí se afincó Icuza, en un verdadero emporio mercantil del cual el Consulado y sus celebres Ordenanzas que, como Código de Comercio habrían de aplicarse en las que fueron antiguas colonias españolas en América hasta mucho después de lograda su independencia, dan el más cumplido testimonio.

Cierto que no tuvo suerte en sus intentos de asentar en su propio puerto el comercio de América. Pero no fue porque dejara de hacer los mejores esfuerzos para conseguirlo. Así en 1736, muy pocos años después de que comenzara su tráfico la Compañía Guipuzcoana de Caracas, se había proyectado en Bilbao una « Compañía de Comercio y Navegación para las tres Provincias de Buenos Aires, Tucumán y Paraguay» cuyos capítulos, concluidos en 1737, no lograron la real cédula consagratoria de su establecimiento por los muchos obstáculos que en la corte se alzaron contra el proyecto el cual, aunque reproducido en 1745, con el carácter de plan del Señorío de Vizcaya, y orientado hacía amplias y ambiciosas miras que pudieran haberse convertido en fecundas realidades, no consiguió tampoco obtener el ansiado cumplimiento en los medios cortesanos.

Segundó Bilbao en 1762 en sus proyectos de extender su comercio a la América y estructuró un nuevo plan de compañía, con la total colaboración del Señorío, el año de 1762, proyecto que esta vez contemplaba las posibilidades de la explotación de la Luisiana, cedida por Francia. Pero el intento fracasó como los anteriores y remozado y ampliado en 1765, frustróse de nuevo, debido a la política especial con que los españoles habían manejado desde sus comienzos el comercio de América la cual, en definitiva, no dio más resultado que la prosperidad del comercio de países como Holanda, Inglaterra y otros, más activos, ciertamente, pero también mejor auxiliados por sus respectivos Gobiernos empeñados en adueñarse de los mercados americanos.
Aun había de recibir Bilbao otra dura contradicción cuando el Decreto de 1778 « Ordenanzas para el libre comercio con las colonias » otorgó a otros puertos de la Península el trato directo con las islas de Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico y con Yucatán, Campeche y la Luisiana. En dicha ocasión, escribió el conde de Floridablanca al marqués de Narros, Secretario de la « Real Sociedad Vascongada de Amigos del País *, ponderando la medida adoptada y solicitando su apoyo. La Sociedad traspasó dicha carta al Consulado de Bilbao, en demanda de luces y éste respondió con las siguientes expresiones, entre otras:

« Queriendo corresponder a la confianza que de mí hace la Real Sociedad en el concepto de que por mis individuos puedo adquirir luces, que comunicándoselas contribuyan a formar un plan que ponga en claro las utilidades del nuevo proyecto, convoqué Junta de mis Conciliarios, y habiendo manifestado en ella la carta de V.S. y la copia de la del Excmo. señor Conde de Floridablanca, se expuso por algunos individuos que habiendo hecho comercio a las islas de Barlovento dirigiéndose a varios puertos habilitados de la Península no les había rendido lo correspondiente al riesgo de la empresa, por los multiplicados gastos que tienen que satisfacer en la dirección al puerto de donde ha de principiar la navegación para las Américas, adelantándose a asegurar que
repetidas veces habían sufrido pérdidas considerables sin embargo de no haber padecido avería en los efectos.
»Noticioso de este considerable perjuicio representé a S.M. (Dios le guarde) se dignase incluir a mi puerto entre los que se señalaren para este comercio libre a las Américas, haciendo evidencia de que, sin lesión de las libertades de este Señorío y con seguridad de los derechos reales, se podía conciliar el permiso; valiéndome para esto de razones prácticas; así como puede esa Provincia con el ejemplar de su Compañía de Caracas; pero mi humilde súplica no tuvo el efecto que deseaba ».

El año anterior de 1777 y en réplica a un manifiesto publicado por la ciudad de Santander, para obtener la libre negociación con América, compuso el Consulado un discurso apologético del comercio y puerto de Bilbao, admirable alegato en defensa de la Villa. Este discurso titulado « Demostración breve y verídica en que con sólidas razones de conveniencia pública y mayor servicio de S.M. se prueban las utilidades que produciría el establecimiento de comercio a la América en el puerto de la N. Villa de Bilbao, como el más proporcionado y cómodo de toda la costa cantábrica », resume concisamente la importancia comercial que a la sazón había alcanzado la Villa y pondera sobria e incontestablemente la excelencia de su puerto.1

Pese a todas esas y muchas otras dificultades que en este momento no es del caso referir, el resurgimiento de la industria marítima de Bilbao, como dice Guiard Larrauri, a quien seguímos como a la más autorizada fuente en esta materia, t se manifestó pujante ya mediado el siglo. En 1752, se registra la petición real hecha al Señorío, de calafates, contramaestres, canteros y otros operarios para el arsenal del Ferrol, I,-, y la contrata convenida por el constructor bilbaíno Manuel de Zubiria, en 1763, para fabricar seis navios reales en Guarnizo >.
Icuza, en sus paseos de convaleciente, desde la casa de sus 1- padres políticos que sabemos estaba situada en la travesía de 1 Jardines,2 y como hombre capaz de apreciación segura en este aspecto, visitaría más de cuatro veces aquel astillero real de Zorroza del cual y de su tinglado anexo Laglancé, el viajero que poco antes había visitado Bilbao, nos dejó en su Itinerario las siguientes descripciones; « Obra (el tinglado) toda correcta y hecha a toda costa de cal y canto, que tiene de largo doscientas cincuenta brazas de a seis pies, o sean dos varas castellanas cada braza; creen que no hay obra igual por su solidez y extensión; tiene dos piezas o dos altos y en cada uno pueden hüar aunque sean cien hombres». Y añade: « Vimos allí también el astillero donde se construyen las fragatas y paquebotes correos de S.M. para La Habana y demás puertos de las Indias en cuyo paraje había uno nuevo, que aun no se había hecho a la vela, y empezaban a construir una fragata para Buenos Aires, de treinta y seis cañones de la que me dieron sus primeras medidas que son las siguientes: eslora 132 pies, quilla 115, manga 33, plan 18, puntal 10 pies y 3 pulgadas, batería 7 pies y 9 pulgadas, línea diagonal a popa 15 pies y 4 pulgadas, e igual línea a proa 13 pies y 3 pulgadas. Cuyos gastos generalmente de este astillero y tinglado en Zorroza, por orden del Excmo. Sr. Superintendente General de Correos, se pagan con lo que produce la administración de este ramo de Correos de la provincia y villa de Bilbao, y lo de admirar es que alcance la renta esta, y más a veces de que sobre ».


En la * Demostración » de que antes hablamos, compuesta por el Consulado en 1777, se dice de los astilleros y construcciones navales de Bilbao lo que sigue y copiamos por referirse a cosas casi contemporáneas a la estancia de Icuza: « Las proporciones de conveniencia que su situación natural le franquean pródigamente le mueven al comercio de la Villa de Bilbao a no despreciar lo que contempla que es en beneficio de sus individuos, y valiéndose de ellas se aprovecha de una gran parte de ribera para la construcción de navios, eligiendo astillero en el sitio que le conviniere al interesado, sin que embarace al que, de orden y a expensas de S.M., está erigido en el barrio de Zorroza, inmediato al surgidero, en donde por dirección de su constructor se fabrican navios de 500 a 600 toneladas, sin que para enjarciarlos tengan necesidad de salir de su fábrica porque inmediato a ella está el tinglado real en el que a su discreción manda que se trabajen las piezas correspondientes, y como presencia esta obra la recibe a satisfacción suya.


» Como con continuación se trabaja en estos astilleros ha habido en todos tiempos y hay al presente un número tan grande de operarios diestros, que cuando por orden de S.M. se han construido en Guarnizo y otras partes navios para sus Reales Escuadras, puede decirse, sin exageración, que han sido los únicos que se han empleado en estos trabajos, por el conocimiento y agilidad que han adquirido en iguales fábricas, pues la bella situación del puerto cíe Bilbao, la antigüedad de su comercio, la abundancia de materiales que produce el país y la libre disposición de sus astilleros han sido causa de que estén ocupados no sólo con las embarcaciones de comercio sino con las de S.M. y particulares del reino, que varias veces han mandado construir navios de tan excesivo porte que pasaban de 800 toneladas, como se vio en el año de 1737, con uno que hizo a expensas de don Raimundo Soto, vecino de Cádiz, y por dirección del constructor don Joseph de Arzueta que salió con toda felicidad por la barra de Portugalete, pero sin carga y medio lastrado, que la completó en la Abra con la denominación de "El Oriente" pues aunque no admite este puerto en su entrada mayores navios que de 300 a 400 toneladas, debe entenderse, como queda dicho, de los que entran y salen cargados ».

Por el tiempo que tenemos en Bilbao a Icuza es cuando los astilleros particulares adquieren mayor importancia. Es también por esa época cuando « se perfeccionan los servicios de la ría, surgideros, lengüetas, fondeaderos, etc., se hacen nuevas ordenanzas de lemanaje y pilotaje y para los arruqueros, guardas de la ría, puestos en Olaveaga y en San Nicolás del Desierto, guarda billetero en Las Arenas, corredores jurados de navios, etc.; se facilita la navegación con las obras de muelles referidas y se establecen luces en las lomas de la
Galea y Lucero para que durante la noche se orientasen las embarcaciones. El año 1775 fue nombrado por el Consulado un perito arqueador quien había de reconocer las naves de naturales y extranjeros, y autorizar su salida y navegación ».

Con la prosperidad, crecía la importancia del Consulado cuyas primeras ordenanzas del año 1511, fueron siendo confirmadas por los sucesivos Señores de Vizcaya hasta llegar a las acordadas en 1737, tan divulgadas, y que de modo tan eficaz reglamentaban la vida mercantil no menos que el mecanismo interno y funciones propias de cada uno de los que en él tenían cargo de poca o mucha importancia. Entre estos últimos estaban los Priores dos por cada año, y uno de los cuales en el de 1783, cuando Icuza se reponía de sus trabajos en su casa de Bilbao, era precisamente su padre político, don José Antonio de Earbachano, de la dinastía de los de ese nombre que desde 1739 son ya ventajosamente conocidos en la villa de Bilbao como armadores; don José Antonio de Barbachano era el mismo también al que sabemos activo miembro de la Sociedad Vascongada de los Amigos del País, la noble entidad en que se fundían los afanea de muchos de los vascos más cultos y conscientes de la época.

A poco de llegar a Bilbao, a fines de septiembre, Icuza había tenido oportunidad de asistir a la visita anual de jurisdicción de la barra en la que se observaba el antiguo ceremonial. Vio como sus mercedes los Jueces del Consulado, acompañados de los clarineros de la villa, embarcaban en una falúa en la lengüeta principal del Arenal para llegar hasta la desembocadura de la ría, allá donde, a la derecha, al abrigo de las peñas rojizas, se recoge Algorta, pequeño puerto de pescadores y vivero de prácticos. Desembarcaban en Portu-galete y pasaban al pórtico de su casa consistorial donde hacían acto de audiencia pública, con el piloto mayor de la barra y otros; reconocían los muelles y, reembarcándose al son de los dichos clarines, regresaban hasta Zorroza donde ya estaba prevenido el condumio cuyo copioso menú, seguramente no desmerecería de aquel que el viajero Laglancé, que poco antes había visitado la villa, nos describe como ofrecida a él y a otros extranjeros por un caballero particular bilbaíno: dos sopas, cinco platos de asado; luego cinco principios o sean entradas, a continuación cinco platos de finales y menestras; postres de crema, dulce y frutas, café, vinos generosos y bizcochos y el vino para todo pasto de Burdeos tinto y blanco.

Por aquella fecha, el Consulado que tantas preeminencias iba alcanzando, lo mismo en los actos civiles como en los religiosos, obtuvo del Señor de Vizcaya y Rey de España una cédula en que se declara que había de dársele el tratamiento de Señoría. Y pudo ver Icuza a su deudo, el Prior Barbachano, solemnemente sentado en la tribuna que, al lado de la Epístola, tenía reservada en la iglesia de Santiago el Consulado. Pequeñas vanidades que no embarazaban a éste el extender sobre la villa, cada vez más, su influencia traducida en obras como la que en gran parte le cupo en la creación de la Casa de Misericordia, la escuela de Náutica y otras muchas fundaciones e iniciativas.


Recreábase Icuza en contemplar el incesante trajinar e incansable dinamismo que en el puerto, talleres y oficinas de la villa podía apreciarse. Y la alegría y el peculiar buen humor de aquella esforzada gente parecían inyectar en su organismo, ya en vías de franca recuperación, nuevos deseos de un vivir activo. A ratos también, en esos momentos de reflexivo pensar en que la convalecencia suele ser fecunda, le venían a la mente ideas que la cruzaban como un relámpago para dejarla otra vez a oscuras. Eran tan sólo atisbos como los que nuestro conocido, el viajero Laglancé recientemente había tenido cuando, sin penetrar en el fondo de la cuestión, pero acertando dentro de su literal inexactitud a reflejarla tan fielmente como pocos lo hayan podido hacer, escribía de Bilbao y los vizcaínos en general: « ... parecen como colonia de industriosos extranjeros en los dominios de S.M. Católica ».

Otro viajero más ilustre que Laglancé había estado en Bilbao muy poco antes de que Icuza fuese a pasar su período de convalecencia allí. John Adams, uno de los proceres de la independencia de los Estados Unidos, el que defendió ante el Congreso la célebre Declaración de Independencia redactada por su cologa Jefferson, actuó como figura descollante en la redacción de la Constitución y sucedió a Washington en la presidencia de la nación, estuvo unos días en Bilbao, en enero de 1780, de paso en su misión a Francia, y aun se conservaría viva su figura en la memoria del padre político de Icuza, don José Antonio de Barbachano al que seguramente le fue presentado el visitante norteamericano por su amigo y predecesor en el priorato del Consulado bilbaíno don Diego de Gardoqui1 de quien fue huésped Adams. Las impresiones que
1 Eate Gardogui fue luego Director del Comercio de Indias, Secretario del Despacho de Hacienda, y, entre otros cargos, ministro plenipotenciario «rea de los Estados Unido?.de Bilbao y Vizcaya se llevó el visitante y fueron más tarde confiadas a sus escritos, seguramente que, en su esencia al menos, les fueron conocidas a Gardoqui y Barbachano a través de la palabra amiga de Adams.


Nos cuenta éste en su Diario, sus impresiones sobre Bilbao a donde llegó después de un viaje por tierra desde el Ferrol lugar en que tuvo que desembarcar por averias en la fragata en que venía navegando desde Boston. De su paso por tierras de Galicia y Castilla extrajo penosa impresión por la miseria que pudo observar en pueblos, caminos y posadas. Señala, muy acertadamente, los desfiladeros de Pancorbo como - la frontera entre la antigua Castilla y Vizcaya * y entra en tierra vasca, haciendo su primera parada en Espexo (Álava) : * 

Estamos en la mejor posada que he visto hasta ahora », escribe, aunque añadiendo: « Sin embargo, la cocina es como las españolas y la casa sin chimenea... ». Desde Espexo hace camino a Orduña cuya carretera tallada en la roca de la montaña describe, y por fin, llega a Bilbao donde el mismo día de su arribo (15 enero 1780) recibe la visita de bienvenida de Diego de Gardoqui y su hijo, banqueros, navieros y armadores, y en suma, una de las más fuertes firmas de la villa. Tras descansar el domingo, día 16, nos cuenta cómo el lunes 

« Comí con los Gardoquis y un sobrino suyo. Después de la comida, los caballeros nos acompañaron 1 a la parroquia; luego a la antigua iglesia de Santiago, de la que, por cierto, por esos años fue párroco Don Joaquín Juan de Barbachano, tío político de Icuza2 que ya se alzaba en 1300.a El altar mayor parece muy antiguo, labrado con figuras de madera muy bien hechas... Fuimos luego a la Casa de Contratación. Es una institución muy curiosa; cierto día del año, al comienzo de enero, todos los comerciantes de Bilbao se reúnen, escriben sus nombres en una papeleta que se coloca en una caja y extraen cuatro. Estos nombran un cierto número de consejeros o senadores ».

Anota, ese mismo día, en su diario: « Hay una academia en Bergara para la juventud de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava... . l y dice también que « Las tierras de Vizcaya están casi todas en manos del pueblo — muy pocos señoríos (lord-ships). El duque de Berwick y el duque de Medinaceli poseen algunas propiedades, pero no muy grandes... ».

El día siguiente (18) escribe: «Pasé el día andando por la ciudad; por el muelle del río, por el mercado. Vi muchísima fruta y verduras, coles, rábanos, zanahorias, remolacha, cebollas, etc.; manzanas, peras, etc.; pasas, higos, nueces, etc. Fuimos hasta la puerta de la ciudad por la que entramos; luego dimos la vuelta al monte, por las escaleras de piedra, y vimos excelentes jardines, verdura y vegetación. Volvimos y visitamos una librería.. . Después fuimos con los Gardoquis a ver tiendas y talleres; de vidrio, de vajilla, juguetes, cuchillería. Nada muy extraordinario. Pero hay algunas tiendas y talleres bastante grandes y llenos de mercadería».
El 19, bajó con sus acompañantes al río a visitar a dos barcos norteamericanos allí anclados: el corsario "Rambler", de 18 cañones, al mando del capitán Lovat y el bergantín "Phoenix", de 14, al mando del capitán Babson, los que, a la llegada de la representación de su país, hicieron con sus cañones las salvas de cortesía y nos cuenta que « pasamos un día agradable ».

No les resultó tanto la estancia, en conjunto, por haber contraído todos fuertes resfriados. Por eso, la impresión sobre Bilbao la hallaremos mejor que en su diario en las páginas que escribió después sobre el gobierno de Vizcaya donde puede leerse esto que sigue:

* Muchos escritores han atribuido su floreciente comercio a su situación; pero puesto que ésta no es mejor que la del Ferrol o La Coruña, este progreso es debido probablemente a su libertad. Recorriendo su pequeño territorio, uno se creería en Connecticut (uno de los más hermosos y ricos estados de la Nueva Inglaterra) ; en vez de las chozas miserables hechas de barro y cubiertas de paja, el país aparece lleno de grandes y cómodas casas y graneros de labradores; las tierras están bien cultivadas; y hay una clase labradora rica y feliz. Los caminos tan peligrosos e impasables en la mayor parte de España, son aquí muy buenos, habiendo sido construidos a costa de mucho trabajo».


Como se puede ver, venía a repetir, con otras palabras el mismo básico concepto que vimos en Laglancé.
Unos años después de su visita a Vizcaya (en 1787) escribía Adams su Defence of Constitutions of Gobernement of tke United States of America, obra polémica contra Tur-got, el famoso ministro francés quien había atacado las nuevas Constituciones de los diferentes Estados norteamericanos. No es este el momento de entrar en el examen de la tesis sostenida por Adams que, por otra parte, constituye una de las cuestiones básicas en Derecho Político. Sólo debemos señalar que Adams supo aprovechar su estancia de pocos días en Bilbao, como se ve en su obra que constituye un denso y extenso estudio histórico-político (que, por cierto, fue publicado mientras se estudiaba la constitución americana), cuando después de hablar de la república de San Marino, escribe:

• En un trabajo como éste, después de ese pueblo (por San Marino) que en Europa ha tenido la habilidad, valor y fortuna de preservar una voz en el gobierno, Vizcaya, en España, no debe ser en modo alguno omitida. Mientras sus vecinos ha ya mucho renunciaron a su soberanía en manos de reyes y clérigos, este pueblo extraordinario ha conservado su viejo idioma, su espíritu, sus leyes, su gobierno, y sus costumbres, sin innovación alguna, durante más tiempo que cualquier otro país de Europa ».

A continuación ofrece una síntesis histórica del pueblo vasco, exacta en lo principal, aunque no falten los errores producto de la época en que se escribieron. Pasa luego a señalar, con tendencia marcadamente favorable y como si el conocimiento breve, pero vivo y amistosos que de ellos adquirió guiara constantemente su pluma, los rasgos característicos de los vascos: « Tienen fama de ser los mejores soldados y marinos e incluso los mejores gentilhombres de corte... » y agrega que son activos, vigilantes, generosos, valientes y fuertes y atestigua que • hasta ahora los reyes de España les han dejado en posesión de esas grandes inmunidades de las que son tan celosos»; y como ejemplo relata el incidente y tumultos suscitados sobre el impuesto de la sal en Bilbao en 1632. « Desde esa fecha el Rey no ha tenido delegado o representante alguno en el Señorío, excepto su Corregidor ».

Entra después a dar cuenta de la organización de la República vizcaína:
« Aunque el gobierno es llamado democracia no se encuentra toda la autoridad o soberanía reunida en un solo centro; existen, al contrario, tantos gobiernos distintos como ciudades y merindades. El gobierno general (central) consta por lo menos de dos instituciones: el Señor o gobernador y el parlamente bienal (las juntas). Cada una de las trece subdivisiones subordinadas (las 9 merindades y las 4 villas) posee un gobierno organizado, con su magistrado supremo a la cabeza. Podemos juzgar de la forma de todas ellas por la de la metrópoli que se llama, en todas sus leyes, la noble e ilustre República de Bilbao. La ciudad tiene su alcalde, quien es s. la vez gobernador y juez supremo, sus doce regidores o consejeros, fiscal, etc.... y por todos ellos, reunidos en el palacio consistorial bajo los títulos de concejo, justicia, y regimiento, son hechas las leyes en nombre del Señor de Vizcaya, y confirmadas por él >.

Y continúa dando muchos otros detalles que confirman la honda impresión que en el espíritu del constitucionalista ñor-teamericano produjo el democrático régimen de la libre Vizcaya 1 de aquellos días y cuyo conocimiento es lícito pensar que, en parte al menos, lo obtuvo, directa o indirectamente, por medio de los Gardoquis y de Barbachano, miembro como sabemos de la ilustrada Sociedad de Amigos del País, quien, sin duda, hablaría más de una vez en sus veladas hogareñas de estas cosas a su hijo político Icuza despertando en éste indefinibles movimientos de ánimo.

Otros sentimientos hubieron también de herirle a éste, por entonces, en sus más íntimas fibras. La compenetración con la tierra natal es frecuente que lleve al hombre, como de la mano, a sentir hambre de Quien la creó. No es que nunca hubiera olvidado esto Icuza, porque sobre los mares no hay ateos; pero
lo de ahora era distinto. No se trataba del repentino vuelco que en el corazón del hombre hace sentir el peligro y del grito, como de hijo desamparado, que en esos trances lanza
al Poder que agita las olas y sabe amansarlas. Era algo más suave, más reposado y, al mismo tiempo, más hondo y más firme. 

Y como guipuzcoano, marino y comandante durante tantos años de la "Nuestra Señora de Aranzazu", ¿cómo no habría de acudir, cuando tan cerca estaba, a la casa de aquella Madre a la que tantas veces había invocado en sus trabajos y peligros sobre las olas? Si su santuario está tierra adentro, como presidiendo los linderos de las cuatro regiones vascas peninsulares, la verdad es que siempre sus mayores favores han solido ser para los hombres de mar. Hacía siglos lo había escrito Esteban de Garibay: * Entre todas las suertes de gentes, las que más de ordinario acuden con largueza de limosnas son los mareantes que siempre que en sus naufragios y trabajos navales, invocan el nombre y devoción de esta santa casa son socorridos y remediados ». 

Así la invocaron con sus ruegos y sus limosnas el gran Okendo en la batalla naval de Pernambuco; Legazpi al ir a zarpar para su gran jornada de Filipinas y Elcano, quien tras rodear al mundo, hubo de rendir su última singladura en la inmensidad del Pacífico... Nos place, pues, imaginar a Icuza quien, a fines del invierno de 1783, toma como peregrino, en compañía de su esposa, el camino de Aranzazu. Para describir su itinerario nos pueden servir estas palabras modernas:' « ... salimos de aquí, de Bilbao, en dirección a Oñate. Hacía años que no llegaba en mis correrías a la típica villa de Elorrio, y desde Elorrio, teniendo a la vista la desnuda peña de Udala, fuimos subiendo la cuesta de Campanzar. Las hayas se envolvían en nieblas recibiendo un terco orvallo. En el alto mismo de la cuesta, en el portillo, una joven pastora, varonil, en esa edad en que empieza a acusarse el sexo, subía entre llovizna, con piel firme, tras unas ovejas. 

Era toda una vida. Y bajamos a Mondragón. En Mondragón, mientras descansaban las caballerías, pudimos dar un ligero vistazo al pueblo. .. Llegamos a Oñate, a la señorial Oñate, a la caída de la tarde, entre llovizna. La calma de la villa se bañaba en orvallo... Pasada la noche... a las seis de la mañana, me asomé al balcón... Emprendimos a pie la subida al santuario de Nuestra Señora de Aranzazu... íbamos camino arriba, pian, pianito, entre frondosidades recientemente lavadas por la lluvia,. En un adusto repliegue de la montaña se alza el santuario, y junto a él el convento de franciscanos... >.


En los labios de Icuza iba, tal vez, temblando el antiguo romance:
Arantzazura egin det promes, edo gau edo egunez, edo gau edo egunez eta oñutsetan eta dolorez.
(He hecho promesa de ir a Aranzazu — o de día o de noche — o de día o de noche y — descalzo y con dolor).
Arantzazura bídea luze; ara orduko illuna. Santa Luzian begi ederrak argi egiten digula.. .
(Es largo el camino hasta Aranzazu — para cuando allí se llega está oscuro — los hermosos ojos de Santa Lucía — nos van alumbrando).1

Llegados de noche o a la hora que fuere, eran muchos los peregrinos que pernoctaban allí. « Pasan toda la noche en vigilia de rodillas en el templo, siéndoles despertador contra el sueño, a unos la disciplina, a otros una cruz en el hombro a otros una cadena al pie... Esta severidad y rigor de penitencia se templa y suaviza con dulces músicas que en idioma vascongado se oyen algunas horas de la noche, componiéndose su armonía de diferentes coros, en número de ocho o diez personas cada uno que alternando las voces y cánticos, entretienen devotamente los espíritus, para que pausen algún rato en tantas austeridades ».!

Al día siguiente, cumplido su voto y entregada su ofrenda, emprendía Icuza el camino de regreso, como quien surge de un baño de pureza, con el corazón ligero y en los labios alguna de las canciones allí escuchadas:
eficiencia a sus buques, la recompensa y debido estímulo a las tripulaciones, el plan conforme al cual conviene entrar a hacer el corso y otros detalles al efecto son pesados y medidos por Icuza quien, se traslada a Madrid y hace entrega allí el día 9 del siguiente mes de mayo, de la « Noticia... » que a continuación insertamos y en que todo lo anterior se expone. Las acotaciones que al margen pone el Ministro, con sus aprobaciones o enmiendas, según los casos, nos dan más o menos todo el panorama del plan conforme al cual había de estructurarse el futuro Resguardo Marítimo de Caracas y las atribuciones, limitaciones y medios entre los que habría de moverse Icuza en su nueva etapa de celador del contrabando marítimo.
« Noticia de las embarcaciones que la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas mantenía en aquella Provincia, para el resguardo de la Costa.
1? Fuerzas que tenía la Compañía.
» Un bergantín con 18 cañones de a 6, 22 pedreros, 4 esmeriles, 40 fusiles, 50 pistolas, 50 sables, 40 bayonetas, 50 chuzos y 120 hombres de tripulación de Comandante a Paje.
» Tres balandras de 12 a 14 cañones de a 4, 16 pedreros, 30 fusiles, 40 sables, 40 pistolas, 40 bayonetas, 30 chuzos y 80 a 90 hombres de tripulación.
» Tres lanchas cañoneras, con su cañón de a 4, 10 pedreros, 14 fusiles, 16 pistolas, 16 sables, 14 bayonetas, con 21 hombres cada una.
» Una canoa con 4 pedreros, 8 fusiles, 8 bayonetas, 10 pistolas, 10 sables y 12 hombres para el resguardo de las cercanías de Puerto Cabello, Punta de Tucacas y sus caños.
> Como tengo experimentado al principio de la paz que se hizo después de la guerra de 1762 y es muy natural, todas las embarcaciones que al presente están armadas en las colonias extranjeras, especialmente las holandesas, para hacer el comercio con las naciones amigas y neutrales, faltándoles ahora la libertad de ser admitidas de que durante la guerra gozaban, irán a la costa a ejecutar el del contrabando, como siempre lo han practicado, con las mismas balandras y demás embarcaciones que hoy tienen armadas. Por cuya razón, la entrada de la paz pide un resguardo de algunas más fuerzas que el que será menester después que queden bien castigados

los contrabandistas. Bajo este fundamento, soy de parecer que serán necesarios por ahora las embarcaciones del aparejo y porte siguientes: con la advertencia que, considerando a Sos americanos ingleses muy comerciantes y cebados al tráfico de aquella costa, con motivo de su admisión en aquellos puertos durante la guerra, es de temer aparezcan en ella con sus fragatas, bergantines y otras embarcaciones de fuerza, por lo que será necesario, para el debido respeto de las armas e imponer terror en la costa, llevar al principio.

« Enterado el Rey de cuanto propone Icuza en este plan, y en consecuencia de haber resuelto premiarle por sus anteriores servicios, se ha dignado concederle grado y sueldo de Teniente Coronel de Infantería, asignado sobre la Tesorería de Caracas, con el correspondiente de Monte Pió Militar, en. favor de su viuda e hijos. Y por lo que hace a los puntos de resguardo, ha determinado S,M. lo que va puesto al margen de cada uno. Fecho todo en 19 Mayo 1783 ».
Fuerza que necesita ahora el resguardo de Su Majestad.
» Una fragata de 24 a 30 cañones de 8 a 12 tiros de bala.
* Un bergantín de 16 a 18 cañones de a 6 tiros.
»Una goleta de 10 a 12 cañones.
»Tres lanchas que mantenía la Compañía y hoy están por cuenta de S.M,
»Una canoa con 12 hombres. Y en escarmentando bien al principio a los contrabandistas, podrá retirarse la fragata.
i Lo debe arreglar a au arribo a Caracas, con el nuevo Intendente de aquellas Provincias, y prevenirle así, desde luego, dando el duplicado a Icuza ».
«29 Pertrechos y provisiones navales que es menester llevar *.
> Mediante que en el día no tiene alia S.M. pertrechos de guerra ni municiones o provisiones navales y que la Compañía ha agotado sus almacenes con el último armamento en guerra para España, es necesario llevar arboladuras, jarcias, lonas, lonetas, crotonies, brines, breas, alquitrán, balería particularmente de pedreros, pinturas, armamento de mano de pistolas, sables y puñales de abordaje, que se deberán mandar trabajar« 39 Que se establezca una maestranza de 12 a 16 hombres para el servicio de guardacostas >.
» La Compañía mantenía en Puerto Cabello un maestro carpintero para dirigir las obras que necesitaban los guardacostas y sus navios con 20 o 30 oficiales carpinteros y calafates a quienes daba siete pesos mensuales, la ración diaria que se reputa dos reales, con el jornal de cuatro reales los días que estaban empleados para economizar en las obras que, a jornal de veinte reales que allí gana al día cada oficial carpintero o calafate salían muy costosas. Siguiendo la misma idea de ahorro hacia la Real Hacienda, conviene establecer una maestranza de 12 a 16 hombres, los cuales no estando empleados en el trabajo de guardacostas en tierra, podrían formar sus tripulaciones con la economía de sus sueldos y comidas.

s Como propone y que lo arregle a su arribo con el Intendente. Fecho ».
»Por el mismo principio de economía y para que los guardacostas estén siempre limpios sin tener que ir al puerto con frecuencia a limpiar sus fondos, importa se forren en cobre ,pues de este modo durará mucho más una carena y se hallarán las embarcaciones ligeras y sin perder su andar, punto el más esencial.

* Se dará providencia para que las dos embarcaciones que ahora ha de llevar y se han pedido a la Compañía vayan forradas en cobre. Fecho».
< 4? Que conviene ceder a la tripulación la carga de las presas reservando los buques para S.M. ».
» La continua práctica que tengo del servicio de guardacostas me dicta sería de grande estímulo para aquel resguardo el que S.M. cediese a favor de las tripulaciones los efectos que se apresen, quedando a beneficio de la Real Hacienda los buques apresados cual lo ha hecho el Rey con la Marina en la última guerra, señalando al Comandante la cuarta parte de la carga de las presas, porque de este modo se evitan los encuentros con los Jueces, sobre ai después de apresada la embarcación robaron de la cargazón las tripulaciones. Resultaría de esta providencia mayor beneficio a la Real Hacienda, porque exponiéndose la gente a mayores peligros y fatigas, cesará antes el comercio fraudulento, y en breve se haría el resguardo con muy pocas fuerzas, debiéndose advertir que, en ios casos de abordaje, siempre se ha concedido la carga a las tripulaciones, cual lo ha practicado el Intendente.


* Este punto se arreglará de modo que el Comandante y laa tripulaciones queden contentos.
> Se ha convenido Icuza en que se de la mitad a loa Oficiales y tripulaciones, incluso él como Comandante, en no habiendo combate reñido con loa apresados, y en habiéndolo con abordaje, se les cederá por S.M. el todo de las cargazones. Fecho s.
* 5° Conviene dar alguna graduación a los Oficiales guardacostas ».
> Convendría que S.M. condecorase con alguna graduación a los capitanes y oficiales de guardacostas para moverles al mejor desempeño.
» Don Juan Antonio de Careaga que ha servido muchos años a la Compañía en guardacostas, bajo mis órdenes, es un sujeto muy activo y celoso del servicio, por lo que le destiné con una guardia de 20 hombres para resguardar los puertos de Chuao, Cepo y Perulata, por cuyos parajes se hacían muchas introducciones, y desempeñó tan bien su comisión en varios encuentros con los contraventores, que desarraigó el contrabando en aquellos puertos. Aun hoy subsiste en aquella costa con guardia por mar y tierra, a instancia del vuestro Intendente. Y, para que en lo sucesivo continué con el mismo amor y celo, es acreedor a que la piedad del Rey le honre con alguna graduación.
t Se les atenderá, según su mérito y a Careaga le concede S.M. desdo luego, el grado y sueldo de Teniente de Infantería. Fecho el despacho ».
i 6' Forma de entrar a hacer el corso ».
»El modo de escarmentar y aterrar a los contrabandistas es salir de España con dichas tres embarcaciones de fragata, bergantín y balandra y, recalando en la isla de Trinidad, recorrer toda la costa hasta Puerto Cabello, de suerte que se : apresarán las más de las embarcaciones que se hallasen tratando en las costas, y dejando la fragata en dicho Puerto Cabello, si pareciese conveniente al Comandante, seguir, con las otras dos embarcaciones, hasta el Saco de Maracaibo, con lo que se barrería toda la costa de Santo Domingo, y
proveyéndose allí de lo necesario, seguir a la isla de Puerto Rico donde, sin duda, habrá mucho contrabandista; limpiar aquella isla y luego volver a la costa firme hacia la Margarita y, sin parar, dar segunda recorrida hasta el Saco de Maracaibo, con lo que, indispensablemente, se les cogería descuidados y se apresarían las más de las embarcaciones que se hallasen tratando. Y es creíble que, con las pérdidas que experimentarían, quedasen en las islas extranjeras escarmentados.
«Aprobado. Pecho».
. 79 Facultades que conviene dar al Comandante *.
* No deberán los Oficiales Reales mezclarse con los guardacostas, ni menos entender de sus destinos y sólo en caso necesario deberán auxiliarse unos a otros para el mejor servicio de S.M.
* Los guardacostas podrán rondar con sus embarcaciones menores y reconocer en todos los puertos cualquiera embarcación que recelen pueda tener efecto de ilícito comercio. Para que el resguardo se haga con el tesón correspondiente es preciso dar facultades amplias al Comandante, no sólo para el fin de destinar los guardacostas a los cruceros y parajes que hallare más conveniente, sino también para perseguir a los contrabandistas, tanto en la mar como en tierra, cual las ha tenido en los tiempos que ha estado mandando los guardacostas por la Compañía, confiriendo mandos, apeando oficiales, según el mérito y demérito de ellos, lo que ha producido el deseado efecto de exterminar el contrabando enteramente, según puede informar la Compañía de Caracas.


« Se le dará por S.M. patente de guardacostas, no sólo para las de Caracas y demás de aquella Capitanía General, sino también para las demás de nuestras Indias Occidentales donde conviniere que recale y ae concederán facultades amplias sobre sus subalternos; pero en lo demás arreglará sus funciones con el Intendente a quien se le prevendrá lo conveniente en el asunto, expresándole cuanto interesa el servicio en ello.

i Se hizo esta prevención ».

* El Comandante podrá hacer uso de las falúas y otras embarcaciones menores que hubiere en los puertos, para asuntos del Real Servicio, y enviar a la visita de las embarcaciones su bote con oficial para ver si se hace el debido reconocimiento, porque he experimentado varias veces, que andando calas y
ensenadas, se hacían desde La Guaira, Puerto Cabello, Cumaná y Margarita con Curazao muchos comercios clandestinos.

* Como se está poblando la isla de la Trinidad, procurarán introducir contrabando en la costa firme desde las islas extranjeras, alegando en caso de encuentro con guardacostas, que las corrientes, que los recios vientos, que la falta de agua les ha obligado a recalar o tomar puerto, cual ha sucedido anteriormente, y, para en estos casos, será conveniente dar al Comandante una instrucción sobre el modo de obrar en semejantes encuentros.

• Los holandeses de Curazao y Ulúa suelen pasar a la costa firme a pescar tortugas y cortar leña. Con este pretexto hacen sus introducciones. Muchas veces se les han quitado los barcos y echado a pique notificándoles que, si volvían, se les llevaría prisioneros, por lo que en lo sucesivo, después de estar amonestados, si reinciden, será preciso hacerlos prisioneros porque también hacen de espías, inquiriendo el destino de los guardacostas.
«Se pide una instrucción para el modo de gobernarse con navios
sospechosos ». « Esta instrucción se mandará al Intendente que la forme y que la
comunique también al nuevo Gobernador de la Trinidad. Fecho ».

> Las tripulaciones de las embarcaciones apresadas deberán enviarse al castillo de San Juan de Ulúa de Veracruz, porque si se destinan a Puerto Rico, se escapan fácilmente, sobornando a los guardias con dinero que les envían de Curazao. La mayor parte de las tripulaciones de los barcos holandeses se componen de esclavos cuyos amos, al tiempo que salen para el trato, les dan papel de libertad, para decir que son libres, en caso de ser apresados. Por esta razón, conviene hacer una pesquisa exacta para descubrir los esclavos y a éstos venderlos en Veracruz para las minas, de donde jamás vuelvan, aunque no rindan más que 50 pesos cada uno, porque experimentando los judíos de Curazao esta pérdida, se contendrán en el trato.
«Del destino de loa prisioneros libres y esclavos». < Así se prevendrá al Intendente con quien se pondrá este Comandante de acuerdo. Pecho ».

> Otra máxima se pudiera adoptar que, tal vez, produciría mejor efecto y es la de dar libertad a todos los marineros apresados con toda su ropa y medios de volverse luego a casa,
siempre que no riñan o hagan extraordinaria diligencia para la huida, porque viendo los comerciantes de Curazao que la marinería ni trabajaba ni reñía, se cansarían con sus pérdidas; más siempre que hagan defensa deberán ser destinados al presidio de San Juan de Ulúa.
u Idea de nueva forma de tratar a loa prisioneros librea », « Debe tratarlo con el Intendente y que éste avise para la aprobación de lo que resuelvan. Pecho ».

"Para arreglar los puntos que se ofrezcan, tomar cuenta? y otras ocurrencias, conviene dar al Comandante un sujeto graduado de Secretario de la Comandancia o de Comisario de Guerra.
e 8? No se necesita esta graduación para el que Heve la pluma al Comandante. El que hubiere de ser lo tratará también con el Intendente *.
* Madrid, 9 de Mayo de 1783.
* Vicente Antonio de Icuza t.1

Como se dice en la primera acotación marginal puesta por el ministro Calvez a la - Noticia...» de Icuza que acabamos de leer, el Rey, con fecha 19 del mismo mes de mayo, concedía al marino guipuzcoano grado y sueldo de Teniente Coronel de Infantería « para que ejerza con mayor decoro la expresada Comandancia » a que se le destinaba, como se dice en despacho que con esa misma fecha de 19 de mayo, dirige Gálvez al Intendente Saavedra que comienza así:

« Respecto que con la extensión del comercio libre a esas Provincias quedó relevada la Real Compañía Guipuzcoana de las cargas que tenía y eran consiguientes al privilegio exclusivo con que hacía su comercio en ellas, entre otras las de mantener el resguardo marítimo de esas costas, cuyo objeto, como tan interesante al estado de los Reales intereses y al bien de esos vasallos, aunque en todos tiempos ha debido y debe mirarse según lo demanda su importancia, pide en las presentes circunstancias la mayor atención, pues faltando a las colonias extranjeras, especialmente la holandesa, la libertad que durante la guerra han gozado de hacer el comercio en siempre que no riñan o hagan extraordinaria diligencia para la huida, porque viendo los comerciantes de Curazao que la marinería ni trabajaba ni reñía, se cansarían con sus pérdidas; más siempre que hagan defensa deberán ser destinados ai presidio de San Juan de Ulúa,

« Idea de nueva forma de tratar a los prisioneros librea ». * Debe tratarlo con e! Intendente y que éste avise para la aprobación de lo que resuelvan. Fecho ».
»Para arreglar los puntos que se ofrezcan, tomar cuenta? y otras ocurrencias, conviene dar al Comandante un sujeto graduado de Secretario de la Comandancia o de Comisario de Guerra.
No se necesita esta graduación para el que lleve la pluma al Comandante. El que hubiere de ser lo tratará también con el Intendente *.
» Madrid, 9 de Mayo de 1783.
Como se dice en la primera acotación marginal puesta por el ministro Calvez a Ja «Noticia...» de Icuza que acabamos de leer, el Rey, con fecha 19 del mismo mes de mayo, concedía al marino guipuzcoano grado y sueldo de Teniente Coronel de Infantería * para que ejerza con mayor decoro la expresada Comandancia » a que se le destinaba, como se dice en despacho que con esa misma fecha de 19 de mayo, dirige Calvez al Intendente Saavedra que comienza así:

« Respecto que con la extensión del comercio libre a esas Provincias quedó relevada ¡a Real Compañía Guipuzcoana de las cargas que tenía y eran consiguientes al priviJegio exclusivo con que hacía su comercio en ellas, entre otras las de mantener el resguardo marítimo de esas costas, cuyo objeto, como tan interesante al estado de los Reales intereses y al bien de esos vasallos, aunque en todos tiempos ha debido y debe mirarse según lo demanda su importancia, pide en las presentes circunstancias la mayor atención, pues faltando a las colonias extranjeras, especialmente la holandesa, la libertad que durante la guerra han gozado de hacer el comercio en esas Provincias, no omitirán medio alguno para continuarlo clandestinamente, ocupando en el contrabando las embarcaciones que hoy tienen armadas para el comercio que han estado haciendo en nuestras posesiones. Con esta consideración ha tomado S.M. con sus respectivos armamentos el bergantín "Nuestra Señora del Coro" y la balandra "Nuestra Señora de Aranzazu", pertenecientes a la citada Compañía y existentes el primero en el puerto de Pasajes y la segunda en la bahía de Cádiz, para que vayan a emplearse en el resguardo de esas Provincias, como antes lo estaban; y se ha dado providencia para que pasando inmediatamente a Cádiz el bergantín se forre igualmente que la balandra en cobre y se equipen ambos buques de cuanto necesiten para su completo armamento y pida don Vicente Antonio de Icuza, Teniente de Fragata de la Real Armada, a quien ha nombrado S.M. Comandante del enunciado Resguardo Marítimo de esas costas, y concediéndole, en premio de sus anteriores servicios y para que ejerza con mayor decoro la expresada Comandancia, grado de Teniente Coronel de Infantería con el sueldo de vivo asignado en esa Tesorería principal de que se le ha expedido el correspondiente despacho, y habiendo declarado S.M. a este Oficial en calidad de Teniente Coronel, comprehendido en el Montepío militar para que gocen de su beneficio su viuda e hijos, deberá sufrir los correspondientes descuentos de su haber a favor del mismo Monte. En consideración también a los servicios que ha hecho y continúa haciendo don Juan Antonio de Careaga en ese Resguardo Marítimo y para que sirva de estímulo a los demás oficiales que se destinen a él, le ha concedido S.M. grado y sueldo de Teniente de Infantería en los mismos términos que a Icuza de que igualmente se le ha expedido el respectivo despacho. Luego que estén aprestados en Cádiz el bergantín y la balandra mencionados, saldrán mandándolos el expresado Icuza y se dirigirá a recalar en la isla de Trinidad con el fin de recorrer toda la costa hasta Puerto Cabello y seguir, sin entrar en el puerto hasta el saco de Maracaibo, tirando después a la costa de Santo Domingo y proveyéndose allí de lo necesario, seguirá a la isla de Puerto Rico de donde volverá a la costa firme, hacia la Margarita, para dar segunda recorrida hasta el saco de Maracaibo..,».1

Desde aquí, sigue repitiendo, en líneas generales, el plan de Icuza y comunicando al Intendente que el Rey deja a su prudente arbitrio y discreción tomar las medidas que estime necesarias, de acuerdo con Icuza, respecto a pertrechos, maestranza, presas, recompensas a las tripulaciones, etc., etc., firmando el despacho en Aranjuez, a 19 de mayo del año 1783.

Por otra parte, con fecha 28 del mismo mayo, se extendía por el Rey Carlos III, en Aranjuez, la Real Patente de Corso y pasaporte en que, con todas las fórmulas de rigor, se autorizaba a Icuza, Comandante del Resguardo Marítimo de Caracas, para hacer el corso, no sólo en las costas de aquella Capitanía General, sino también en las demás de las islas de Barlovento y de las Indias Occidentales.1
Pocos días antes, el 20 del citado mes, Calvez había firmado en el mismo real sitio de Aranjuez, un despacho dirigido al Capitán General de Caracas que reza así:

« El Rey ha nombrado por Comandante del Resguardo Marítimo de esas costas al Teniente de Fragata Don Vicente Antonio de Icuza, y concediéndole en premio de sus anteriores servicios y para que ejerza con mayor decoro dicha comisión, el grado de Teniente Coronel de Infantería, con el sueldo de vivo, de que se le ha expedido el correspondiente despacho que acompaño a V.S. para que, lo entregue al interesado a su arribo a esa capital. Y habiendo declarado S.M. a este oficial comprendido en la clase de Teniente Coronel, en el Monte Pío militar, para que su viuda e hijos gocen de los beneficios del citado Monte, le aviso a V.S. para su inteligencia »2

Tomadas por la Corte estas altas medidas iniciales, tocábale a Icuza comenzar a actuar en la organización de su empresa, visando y dirigiendo los preparativos de la misma, tarea en que le veremos ocupado en el siguiente capítulo.
3 — San Sebastián: Preparativos de salida
Para cuando las anteriores Reales disposiciones fueron dadas, Icuza estaba ya camino de su casa de Bilbao desde donde escribía a Calvez como sigue:
«Excelentísimo Señor: Tengo el honor de ofrecer a V.E. mis respetos y notificarle mi arribo a esta villa, de donde pienso marchar luego a San Sebastián a visar el apresto del bergantín de mi mando, para cuya carena me avisa el Director de la Compañía de Caracas de dicha ciudad haber pedido a Bayona las planchas de cobre necesarias. Espero desde Pasajes dar cuenta puntual a V.E. del estado que tuviere aquel armamento. Entre tanto, quedo rogando al Señor guarde la vida de V.E. muchos y felices años. Bilbao y junio 2 de 1783 s.1
Con referencia a algunos puntos de inmediata urgencia y concretamente del de las planchas de cobre de que en la anterior se habla, la Mesa escribe a Calvez lo que sigue:
« Señor:
> En orden de 19 de Mayo se previno al Presidente de Cádiz que el bergantín el "Coro" que se halla en el puerto del Pasaje y ha resuelto S.M. tomar a la Compañía para el resguardo de las costas de Caracas, debía pasar a forrarse en cobre en aquella bahía; igualmente que la balandra "Aranza-zu" que existe en ella. En este concepto, se pasó oficio al señor Valdés para que de aquel arsenal se franquearan las planchas necesarias para ambos buques, y contestó S.E. haber dado la orden, conveniente al efecto.
* Lo mismo se previno a los Directores de la Compañía quienes contestaron sobre este particular, que habiendo manifestado Icuza de palabra que el bergantín debía forrarse en cobre, encargaron se ejecutase así, pidiendo a las fábricas de Balmaseda las planchas de cobre necesarias. Y en carta del 2 del corriente dice el mismo Icuza desde Bilbao, le avisaba el Director de la Compañía en San Sebastián, haber pedido a Bayona las planchas de cobre necesarias para dicho bergantín lo que ha parecido a la Mesa deber hacer presente a V.E. para que, si estima V.E. conveniente se forre en Pasajes este buque, una vez que parece hay proposición para ello, se prevenga así a los Directores para que no varíen la providencia mediante el aviso que se les dio de que debía pasar a Cádiz a forrarse allí.
» En cuanto al justiprecio que debe hacerse de este buque en Pasajes, sólo se previno a los Directores, como mandó V.E., ¡o acordasen con el contador Anduaga y don Vicente Icuza, previniéndolo así a San Sebastián, pero no se le advirtió a Anduaga de ello por esta vía, lo que también hace presente !a Mesa por si estima V.E. conveniente se ejecute. Junio 7 de 1783 ».'
Calvez, en 10 del mismo mes, presta su acuerdo a lo que la Mesa propone e inmeidatamente se envía despacho a los Directores de la Real Compañía Guipuzcoana previniéndoles se haga en todo a tenor de la carta anterior. Por otra parte se escribe al Contador de San Sebastián don Miguel Cipriano de Anduaga para que ordene hacer el justiprecio del bergantín y tome nota de lo que se vaya gastando en forrarlo de cobre, pertrechos, etc., etc.2
La orden referente al justiprecio del bergantín fue cumplida apenas llegada a su destino como puede verse por el documento que a continuación se inserta:
« Declaramos nosotros Don Manuel y Don Ramón de Aiz-purua, padre e hijo. Maestros Constructores y Peritos nombrados para el reconocimiento y avalúo del bergantín "Nuestra Señora del Coro", propio de la Real Compañía Guipuz-coana de Caracas que se halla en este puerto: el primero por el señor don Ignacio Antonio de LopeoJa, Director de ella y el segundo por los señores don Cipriano Miguel de Anduaga, Comisario Interino de Marina y don Vicente Antonio de Icuza, Capitán de Fragata de la Real Armada; y habiendo ejecutado, según nuestro leal saber y entender y ambos de conformidad, avaluamos sólo su casco que es de material sabina, construido en la isla de Eermuda, en cuarenta y cinco mi]
reales de vellón que se sacan al margen ......... 45.000

» Asimismo hemos reconocido toda su arboladura pendiente que igualmente apreciamos en ......... 12.573
» Son reales de vellón ....... 57.573
• Importan las dos partidas antecedentes la cantidad de cincuenta y siete mil quinientos setenta y tres reales de vellón.
Y para los efectos que convengan, firmamos el presente avalúo en este puerto del Pasaje, a 18 de Junio de 1783 «-1
Realizado el justiprecio del "Coro", que pasa inmediatamente de la propiedad de la Compañía a la del Rey, comienzan a efectuarse en dicho navio los trabajos indispensables de aprontamiento, comenzando por el de su carena a lo cual y otros particulares se refiere la carta que Icuza dirige a Calvez y que a continuación copiamos:
« Excelentísimo Señor:
>Señor: Habiéndose justipreciado el bergantín "Coro" y señalado las obras que se le deben hacer, se está trabajando con viveza en su carena, que procuraré se acabe lo más breve que se pueda, y mediante a que en Burdeos hay embarcación para este puerto, podrán estar aquí sin dilación las planchas de cobre, pues se ahorrará mucho y se ganará tiempo en forrándose aquí, porque a hacerse esta maniobra en Cádiz era perder el trabajo adelantado aquí.
» Con las obras que se le hacen, el bergantín quedará en tan buen estado que, en mucho tiempo podrá servir sin mayor que hacer.
» El palo de la balandra "Aranzazu" creo que está inservible, por lo que V.E. ordenará se le ponga otro y en lo sucesivo daré cuenta a V.E. de lo que se adelanta en la habilitación.
» Nuestro Señor guarde la vida cíe V.E. los muchos y felices años que he de menester.
» San Sebastián, 23 de Junio de 1783.. ....a

Mientras se trabaja en la carena del bergantín cuyo • guardianaje » estaba, por cierto, a cargo de Lorenzo de Altu-na, según recibo que éste firma, certificando haberle sido pagada por don Juan Agustín de Iradi, Veedor de Marina de la Real Compañía Guipuzcoana, la cantidad de 120 reales « por treinta días de guardianaje de dicho bergantín- (El Pasaje, 30 de junio de 1783) ,3 se da cuenta a Icuza de la adquisición de otro navio más para incorporarlo al servicio de guardacostas de Caracas y de otros particulares respecto al apresto
de los navios, etc., etc.1 (3 Julio), Kefiriéndose a esta última comunicación, escribe Icuza a Calvez:

* Excelentísimo Señor:
» Con la muy apreciable carta de V.E. de 3 del presente mes, he recibido la patente pasaporte Real por el cual me autoriza el Rey para hacer el corso no sólo en las costas de las Provincias e Islas dependientes de la Capitanía General de Caracas, sino también en las demás de Barlovento y de las Indias Occidentales donde conviniere recalar para impedir el contrabando, y quedo en dar el debido cumplimiento a lo que se me previene en la referida patente, y a V.E. tributo las más atentas gracias de la nueva confianza que merezco a la piedad del Rey.

» La carena del bergantín "Coro" se halla ya al concluir y sólo aguardo a que lleguen las planchas de cobre, que ya debían estar aquí, según aviso que tuvo de Burdeos el Director de la Compañía de haberse embarcado el día 4 de éste, y tan luego como lleguen se hará forrar y inmediatamente se habilitará con la mayor brevedad posible, pues aseguro ingenuamente a V.E. que deseo verificar mi salida cuanto antes, y no dejo día sin ver las obras que se le hacen al bergantín y se le ha dado tan buena carena que en mucho tiempo no necesitará de obra mayor, a menos de algún accidente imprevisto, y me alegraré que a mi arribo a Cádiz encuentre el bergantín la "Candelaria" y balandra "Aranzazu" habilitados para luego salir a mi destino.

» Así mismo quedo advertido que en orden de 19 de Mayo último, comunicó V.E. al nuevo Intendente de Caracas lo resuelto por S.M. sobre cada uno de los particulares relativos al resguardo de aquellas costas que yo propuse en papel de 9 del mismo mes y que con la propia fecha dirigió V.E. al Capitán General de Caracas los despachos con grados de Teniente Coronel de Infantería a mi favor y de Teniente también de Infantería al de don Juan Antonio de Careaga, empleado en aquel resguardo, con el sueldo de vivos.

• Por lo respectivo a la nota especificada que V.E. me pide de los Pertrechos y Provisiones Navales que deban llevarse a Caracas y expuse en el artículo 2f> de mi papel, adjunta hallará V.E. la nota de lo que hoy contemplo más urgente y también de lo que indispensablemente se habrá de enviar más adelante de todo lo cual podía encargarse la Compañía de llevarlo a Caracas en uno de sus navios siendo del agrado de V.E. y me persuado que aquí podrán costar menos que en Cádiz y como las embarcaciones de mi mando han de ir armadas y tripuladas en guerra, les quedará poca capacidad aún para llevar lo más preciso, además de que perderían su estiba y andar, y como primero he de dar dos recorridas, sería preciso entrar antes en puerto a dejar los referidos pertrechos, y si V.E. dispone que vayan a Cádiz, podrán embarcarse en algún registro que vaya a La Guaira, y más adelante podrá V.E. disponer el envío de lo que contiene la segunda nota; pues para mantener el debido resguardo de aquellas costas siempre se habrán de llevar, y bueno será se verifique cuanto antes, porque no suceda, que a resultas de alguna avería mayor por temporal o combate, no puedan salir al mar los guardacostas.
» Nuestro Señor guarde, la importante vida de V.E. los años que he menester. San Sebastián, 11 de julio de 1783 «


Icuza acompaña su anterior carta de dos notas muy nutridas. La primera lleva por título: « Nota de los pertrechos y provisiones navales que en el día se consideran necesarias, así para las lanchas corsarias, como para los bergantines y la balandra "Aranzazu", y en esta nota van detallados cantidad de artículos que se agrupan en tres secciones: planchas de cobre, jarcia y arboladura; la segunda es la «Nota de los pertrechos y provisiones que en el día se consideran necesarias para tener de repuesto almacenados para servicio de guardacostas » y se detallan también cantidad de artículos que se agrupan en lonas, jarcias y arboladura. San Sebastián, 11 de Julio de 1783 >

A la vista de lo anterior, el ministro Calvez comienza por poner en la misma carta de Icuza una nota marginal que dice así:
« Encargúese ahora a los Directores de la Compañía la compra y conducción de los renglones de la primera nota, 
bergantín "Nuestra Señora del Coro" y los destinados para la balandra "Aranzazu" lo que hago presente a V.E. para que hallando justa esta solicitud, ordene V.E. si dicha tercera parte deberá correr la suministración por la contaduría de la Compañía en San Sebastián o por la de Reglamentos.
» El capítulo tercero de mi papel que presenté a V.E. trata del establecimiento de una Maestranza en Puerto Cabello con un Maestro carpintero hábil para dirigir las obras de los guardacostas con doce o dieciséis carpinteros y calafates cuyo punto determinó S.M. para que acordase allí con el Intendente y contemplando que no habrá maestro alguno que esté impuesto en forrar en cobre las embarcaciones, me pareció conveniente el que se destine al Maestro Agustín de Indo que es quien ha carenado el bergantín, siendo capaz para desempeñar debidamente su obligación, señalándole el sueldo y ración en los mismos términos que el que mantenía la Compañía.
» Dios guarde, etc., etc. «-1


Pocos días después vemos se aprueban los nombramientos de José de Elduayen y Manuel Francisco Nasarre para escribanos del bergantín "El Coro" y la balandra "Aranzazu", respectivamente.2

Sobre estos dos escribanos y sobre lo que la colaboración de los de esta profesión significaba en los buques corsarios, había escrito Icuza (20 agosto 1783) lo que sigue:
t La plaza de escribano es indispensable en cada buque, así para tomar cuentas de consumos a los oficiales de cargo, como para llevar la alta y baja de tripulación, enfermos y demás que ocurra, como para los inventarios de presas que se hicieren: para lo que he destinado para el bergantín a Don José de Elduayen por ser sujeto idóneo e instruido y acreedor por haber servido en las reales contadurías de la isla Margarita, Puerto Rico y La Guaira de donde tuvo que retirarse por enfermo. Y para igual empleo en la balandra "Aranzazu" me parece a propósito Don Manuel Francisco Nasarre quien ha hecho su solicitud a V.E. pues ha navegado antes bajo mis órdenes y lo he experimentado fiel y puntual en el cumplímiento de su obligación; y espero que V.E. apruebe siendo de su agrado estos nombramientos ».


De Elduayen sabemos, además, por solicitud de empleo en tierra por achaques de salud que, en el siguiente año de 1784, dirige a Calvez, que era « Vecino concejante en la plaza de Fuenterrabía en donde tengo mi familia... » Hace constar también que en la fecha está sirviendo - en guardacostas, llevándole la pluma a Don Vicente Antonio de Icuza... » l

Había que ir pensando en llenar con hombres adecuados otros puestos de importancia y de ello se ocupa Icuza en los días que siguen, como lo podemos ir viendo en la correspondencia que mantiene casi a diario con el ministro Gálvez.

Así, con fecha 22 de agosto, le escribe diciéndole, entre otras cosas, que para capitán de la balandra "Aranzazu" ha elegido a don José Antonio de Álzate, oficial de toda confianza, buen soldado, como lo tiene acreditado y mejor marinero que acaba de llegar de La Habana.1

Había que pensar también en los médicos. Icuza recomienda a don Domingo de Zubicoeta, natural de Lazcano (Guipúzcoa) « Cirujano aprobado por el Real Protomedicato y por la Universidad de Montpellier ». Es el hombre indicado para el puesto, no sólo por sus títulos sino, como dice Icuza en su recomendación al Ministro, porque conoce los parajes en que se ha de desempeñar « pues ha cursado en ellos largos tiempos con muchísimo crédito, de que soy el más fiel testigo ».2

Otro más surge cuya personalidad la tenemos dibujada en el memorial que eleva al ministro Gálvez y que suena como sigue:
«Don Juan Carlos de Merica Echeverría, Cirujano aprobado por el Real Protomedicato, puesto a la obediencia de V.E. con la rendida veneración dice: Que como tal cirujano ha navegado en los navios de la Real Compañía de Caracas y en los guardacostas de aquella Provincia, durante la guerra fue apresado dos veces de los ingleses y últimamente por el Almirante Rodney en ocasión que se embarcó con el convoy de la expresada Real Compañía; en cuyos viajes desempeñó su obligación a entera satisfacción de los respectivos capitanes y demás subalternos. Y habiéndose restituido de la prisión a el puerto del Pasaje, y fabricádose en él los navios de guerra "San Fermín" y "San Sebastián", por los buenos servicios y reputación que adquirió logró de la piedad del Rey fuese nombrado para asistir a la Maestranza, como lo ha hecho con ei mayor esmero. En esta atención y la de hallarse el suplicante embarcado en el bergantín titulado "Nuestra Señora del Coro", del comando del Capitán de Fragata don Vicente Antonio de Icuza que debe ir a Cádiz a incorporarse con otras embarcaciones que se hallan habilitadas con destino para guardacostas de la misma Provincia de Venezuela, recurre a la benignidad de V.E. con la reverente súplica que hace a fin de que V.E. se digne nombrarle para cirujano de una de dichas embarcaciones, mediante a hallarse con el muerto que queda expresado y prevalecer en el suplicante la correspondiente aptitud para desempeñar su obligación.
> Así lo espera, etc., etc. Pasaje, 26 de Agosto de 1783.
Juan Carlos de Merica Echeverría*.1
En la nota que el Ministro pone al margen de esta solicitud se dice que en la lista que envió Icuza está en blanco el cirujano para el bergantín "Coro". Como no hay nombrado hasta ahora otro que Zubicoeta, se espera el aviso de Icuza desde Cádiz para resolver en definitiva.
Para el 1 de septiembre ya tiene listo el rol de la tripulación del bergantín "Coro". En el cuadro de oficiales siguen a Icuza el capitán Domingo de Jauregui y el Teniente Andrés de Caperuchiqui, viene después la lista de « Oficiales de mar» el condestable Usobiaga, el guardián Ansurizar, el patrón de bote Iturria, etc., etc.; luego una decena de carpinteros y; calafates destinados a la maestranza de Puerto Cabello, bajo j las órdenes de Agustín de Indo; después « Marineros para el| bergantín y la balandra » que están agrupados por pueblosj de origen: 49 donostiarras, 4 de Hernani, 5 de Oyarzun, 3 i Pasajes, 1 de Irún y 14 de Motrico. Siguen los <• Pajes par ambos buques - 14 en total, entre los cuales hay un Jua Manuel Icuza que no sabemos lo que tendría que ver • nuestro Comandante. Finalmente, los « Oficiales para la balandra "Aranzazu": Capitán, José Ignacio de Álzate; Teniente, Ramón Alardin; Ídem, Ignacio Emasabel, Juan Martiarena; José Iturriaga y Alejo Olaizola, 124 hombres en total».1 Acompaña a la lista una carta que dirige a Calvez y dice así:


* Excelentísimo Señor:
> Despachado enteramente, el mal tiempo me tiene detenido en el puerto, y al primer instante que mejore daré vela. » Incluyo a V.E. el rol de la tripulación que lleva esta bergantín y el pagamento de tres mesadas de anticipación que se les ha suministrado para su habilitación, como suele ejecutarse con las dotaciones de embarcaciones que se destinan a Indias.

> Considerando que en Cádiz en el día no faltará marinería de aquel país, no lievo mayor número de éste para tripular las embarcaciones de mi comando con gente que sea mezclada de varios países, pues es motivo de estímulo para unos y otros en los casos que se ofrezcan de funciones, porque así lo tengo experimentado.
> Don Juan Martiarena que está en la dotación de la balandra "Aranzazu" es mozo de espíritu, y lo llevo para ponerlo en las lanchas corsarias, pues conviene que estas embarcaciones tengan un oficial para la debida subordinación, y no atrepellen los patrones, por falta de inteligencia, alguna embarcación de lícito comercio fundándose, quiméricamente, sobre cualesquiera pretexto, y a veces llevando embarcaciones que navegan debidamente por presas, resultando gastos y muchos disturbios, por lo que me ha parecido indispensable este oficial más, pues la balandra tiene suficientes con capitán y dos subalternos.

»La asignación de sueldos a los oficiales me ha parecido no pasa de los justos límites, considerando lo penoso del ejercicio de andar en los climas de América, continuamente en la mar a toda inclemencia de sol y aguas y la poca comodidad que prestan los buques, siendo así que cualquier piloto lleva en un navio mercante cincuenta pesos mensuales; pero la esperanza que fundan que sus servicios serán premiados, les ha hecho admitir la propuesta con buena voluntad, y por que todos ellos aspiran a hacerse felices, si se les presentan oca-
siones en que manifestar su espíritu, por lo que espero sea a satisfacción de V.E.

» Nuestro Señor, etc., etc. San Sebastián, septiembre 1 de 1783 .-1
Listo, pues, lo tocante al personal, aunque por lo que se refiera a marinería haya de completarse con gente de Cádiz o de Venezuela « para que sea mezclada de varios países » y sea así « motivo de estímulo para unos y otros en los casos que se ofrezcan de funciones », había que dar también el último toque a todo lo referente a los aprestos materiales de los cuales dan testimonio los diversos documentos que tenemos a la vista y se refieren a distintas facetas de los mismos. Así el recibo que firma Juan Sebastián Dubois de Luiset, Maestro Pintor por 480 reales de vellón que le son entregados por don Juan Agustín de Iradi, Veedor de Marina de la R.C.G. de Caracas, - por pintar cuatro banderas y dos gallardetes con armas reales para el uso y servicio del próximo viaje del bergantín "Nuestra Señora del Coro" ».2

Ignacio de Odriozola nos dirá, por su parte, haber recibido del mismo Veedor Iradi, la cantidad de 164 reales y 17 maravedises « por jornales, ladrillos y yeso consumidos en la ejecución de cocina nueva y composición de un horno » en el dicho bergantín.3

Serán 210 reales de vellón los recibidos por José de Iñigo, « por 21 días trabajados en el "Coro" en hacer la masilla blanca para los clavos y costuras de los costados, para aforrar de cobre, pintar enteramente dicho bergantín por dentro y fuera, empavesar las cureñas, canoas, remos, etc., a 10 reales diarios *.4
La tarea de Ignacio de Candarías fue la de <• embocar con piedra imán cuatro agujas de marear y marcar, arreglar diez ampolletas y poner revisas a las banderas y gallardetes, para el servicio del bergantín nombrado "Nuestra Señora de Coro". Por esas labores Candarías, quien se titula Piloto Mayor de la salida de navios de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, ha recibido del mismo Veedor Iradi la cantidad de 48 reales de vellón, según nos lo dice en recibo, firmado como los anteriores « en el puerto del Pasaje "-1

En otro documento firmado por Francisco Antonio de Eleizalde (San Sebastián, 4 de Septiembre) vemos que éste, como sustituto del Guarda Almacén de la R.C.G. de Caracas, ha pagado, entre otras las siguientes partidas:
« A José Antonio de Lecuona, por un flete de lancha grande desde este puerto al del Pasaje con las jarcias para el aparejo pendiente, 78 reales.
* A Juan Jaime Lecuona, por otro flete de la misma lancha grande con planchas y clavos y rollos de plomo en plancha, también 78 reales.
» A Ignacio Amesti, por un ñete de pinaza con cable y demás jarcias de respeto, 93 reales.
t A Martín Díaz, por un flete de lancha pequeña de atoar con el vino del rancho, 39 reales.
» A Ignacio Amesti, por el flete de la pinaza con bizcocho y demás rancho de los oficiales de cargo de dicho bergantín, 335 reales -.2

Por otro lado, Pedro Ignacio de Olañeta y Guillermo Córtasela dicen haber recibido del Veedor Iradi 368 reales de vellón para satisfacer 46 jornales de oficiales claveteros que se emplearon en alargar los clavos de cobre del bergantín "Coro", » por haber venido de Burdeos chicos para el efecto ».3

Otra actividad bien distinta fue la de Ventura de Yarza quien recibió de Iradi 63 reales y 18 maravedises « por limpiar y llenar tres veces 90 barricas de agua que son para el próximo viaje del bergantín "Nuestra Señora del Coro" »4

Mientras estos y otros últimos detalles son despachados, Icuza, en carta a Calvez (5 septiembre) le expresa su impaciencia porque los vientos contrarios están demorando su partida.

Pero el momento de ésta se acerca. Así nos lo hace ver el recibo que firma Juan Nicolás de Zugasti, por la cantidad de 33 reales de vellón, para pagar « a once individuos que con una lancha se ocuparon en reconocer el tiempo para la salida del bergantín "Coro" >.J
En la misma fecha del anterior (9 de septiembre) Joaquín de Berra, Piloto práctico de los navios de la Real Compañía Guipuzcoana, nos confirma la partida del bergantín al declarar haber recibido del Veedor Iradi * ... 150 reales de vellón por su trabajo en la salida de este puerto (Pasaje) para el de Cádiz del bergantín "Nuestra Señora del Coro", al mando del señor don Vicente Antonio de Icuza >.2

Finalmente, es este mismo quien, en carta que dirige al Ministro Calvez, el 8 de septiembre, « A bordo del bergantín "Coro" en la mar >, nos certifica el hecho y la fecha exacta del mismo:
« Ahora que son las doce de la noche me veo con el bergantín "Coro" de mi mando, fuera del puerto, navegando para mi destino de Cádiz desde donde daré a V.E. puntual aviso luego que llegue a fondear ... ».8
« Ahora que son las doce de la noche me veo fuera del puerto... > Allí, en la línea aun cercana de la tierra, se perfilaba la sombría mole del Jaizkibel, último esfuerzo del Pirineo para vencer al mar. Al mar que otra vez poseía a Icuza empujándolo a nuevas empresas sobre sus ondulantes lomos. ¿ Por qué en aquel momento, por el que durante tantos meses suspirara, había de sentir aquello, mezcla de oscuro presentimiento y de vaga congoja, que le retenía inmóvil sobre la borda, sin apartar la vista de la costa hasta que ésta se esfumó por completo en las tinieblas de la noche?

4 — Cádiz; prisa y contrariedades

Luchando contra el fuerte viento Noroeste que al amanecer fue arreciando y le acompañó mientras duró su travesía por aguas del Golfo de Vizcaya, y sufriendo también después, por ocho días, contrarios tiempos, al de trece de navegación, es decir, el 21 del mismo mes de septiembre, llegó Icnza con el bergantín de su mando a la vista de Cádiz en cuya bahía fondeó.


Apenas lo hubo hecho cuando, cumpliendo con su deber: «... envié a mi segundo a dar cuenta de mi arribo al Caballero Comandante, pero habiendo sabido mi segundo que S.S. había marchado a esa corte, se presentó a su sobrino don Juan (¿sobrino del Ministro Calvez a quien va dirigida esta carta?) que ejerce la Interinaría».1

El día siguiente 22, nos sigue diciendo Icuza en la misma carta a Calvez, «... al mismo tiempo que iba a presentarme a dicho señor, llegó a bordo y tuve el gusto de ofrecerme a su obediencia quien me previno había puesto de capitanes de! bergantín "Candelaria" a don Manuel Echeandia y de la balandra "Aranzazu" a don Antonio Rodríguez, mediante Real orden, y me los presentó para que los conociese y ellos a mi por su Comandante ».

Fácil es de imaginar el disgusto de Icuza quien, después de haber elegido para capitán de la "Aranzazu" a José Antonio de Álzate que, además de reunir condiciones de valer y de valor poco comunes, era su compatriota y amigo de la infancia, y de haber visto además confirmada su elección por Gálvez, en carta del 28 del pasado agosto, se encontraba, de repente, con que había de poner en ese puesto, el puesto que él mismo tantos años al frente de sus compatriotas había desempeñado, a un extraño desconocido. Sin embargo, no cabía discutir las reales órdenes, como Icuza lo habría de ir viendo en esta nueva etapa de su vida, aunque no dejaría de dejar bien puestos en claro los hechos: « ... como yo no tenía noticia de esta Real resolución, elegí para Capitán de la expresada balandra "Aranzazu" a don José Antonio de Álzate, de que di cuenta a V.E. y en carta de 28 de Agosto, me contestó V.E. aprobando el nombramiento... ». Pero de nada sirve esto, ni que la Mesa respalde su posición diciendo que: * no se dio orden ninguna para el nombramiento de Rodríguez; que por orden del 28 de Agosto se comunicó a Icuza la aceptación de Álzate, y que, por otra de 6 de Septiembre, se previno al Comandante del Resguardo de Cádiz que Icuza llevará de San Sebastián la oficialidad y tripulación respectiva de dicha balandra ».J Todo ello queda destruido por cuatro líneas de Gálvez: * Fue preciso nombrar a Ruíz (sic) por sus servicios durante la guerra y para ello estaba autorizado el Comandante del Resguardo ».2
Pasa Icuza a hacer elogio del bergantín "Candelaria" * famoso barco muy propio para el destino que lleva », pero nada dice de su capitán, tal vez por no conocerlo. Nos es grato suplir esta laguna transcribiendo la solicitud por él elevada en su día a la Corte y que dice así:


« Señor:
» Don Manuel de Basarte y Echeandia, natural de Eermeo en el Señorío de Vizcaya, puesto a los Reales pies de V.M. con el debido respeto dice: que de la edad de 42 años que tiene, ha navegado los 32 por distintas regiones, habiéndose ocupado de Capitán y Piloto en la carrera de las dos Américas y mandando veinte años embarcaciones del comercio de Cádiz, en cuyo ejercicio había adquirido algunas facultades con que poder atender su familia, cuyo motivo le hizo separarse para girar por si solo; mas ha sido tan desgraciado en la última guerra que un corsario inglés llamado "Porquín" lo dejó casi sin camisa en las islas de Barlovento, pasando de La Habana a la isla francesa de Santo Domingo comisionado al General Conde de Gálvez, con pliegos que le dio su apoderado don Miguel Antonio Herrera, habiendo tenido la felicidad de entregarlos a dicho General que le remitió a España con su recomendación para que fuese atendido. Y habiendo resuelto su viaje para solicitar algún alivio, fue tan infeliz su suerte que naufragó en la isla de Cuervo el 21 de Enero del presente año en el navio imperial llamado "Príncipe Kaunitz", perdiendo también parte de algunos socorros con que le habían favorecido algunos paisanos suyos, y lo que salvó sirvió para ayuda de que el encargado de los pliegos del General Gálvez que venía en dicho navio, comprase en la isla de Flores una goleta para pasar prontamente a evacuar su comisión en esta atención.
. A V.M. humildemente suplica se digne amparar su infeliz suerte mereciendo de su Real clemencia se le destine de capitán de uno de los guardacostas de las islas de Barlovento y Costa Firme o en otro destino de igual naturaleza para tener con que mantener su familia, cuya gracia espera de la piedad de S.M. ».i
Los méritos expuestos, entre los que no dejarían de contar los servicios al General Gálvez, surtieron su efecto. Y en la misma solicitud fue puesta una nota marginal en que Gálvez decía: « Prevéngasele que sin pérdida de tiempo pase a Cádiz donde se le destinará en uno de los guardacostas de Caracas ».

Volviendo a la carta de Icuza, podemos ver que en sus últimos párrafos señalan de nuevo su obsesión: la necesidad de actuar con la mayor urgencia posible:

«Para lograr el dar un buen golpe a la primera entrada importa mucho, mucho, el breve despacho desde esta bahía para lo que, de acuerdo con el actual comandante haré todo esfuerzo, y aprontarme a dar vela, luego que reciba la contestación de V.E.

> Señor, el buen éxito de la expedición depende de la breve salida, porque en entrando el rigor de las brisas y corrientes, son trabajosas las campañas y así aguardo con la mayor impaciencia las órdenes de V.E. ».2
Pero las cosas de Palacio van despacio, y, por otra parte, el rechazo de Álzate no había de ser la única contrariedad que en Cádiz haya de sufrir Icuza quien se encuentra allí con su compatriota y antiguo compañero de trabajos, en los corsarios de la Real Compañía Guipuzcoana, Manuel Antonio de Urte-sabel que le expresa sus deseos de servir de nuevo con él. Icuza que conoce el valor de Urtesabel, y comprende muy bien que el éxito de empresas como la que él está a punto de impulsar a fondo depende, más que nada, de la calidad de los hombres que en ellas se empleen, acepta complacido el ofrecimiento de Urtesabel y escribe a Gálvez, sin pérdida de tiempo, convencido de lo ventajoso que sería para el corso el poder aprovechar los servicios de tal oficial, la carta siguiente:

« Muy señor mío y de mi mayor veneración. Don Manuel Antonio de Urtesabel, Teniente de Navio de la Real Armada y próximo a ser Capitán de Fragata, me ha hecho presente Icuza, de los renglones precisos que faltan a ía balandra "Aranzazu" para completar su armamento y de orden de S.M. prevengo a V.S. disponga que por la Depositaría de Indias se entregue al nominado Comandante lo necesario para la compra de dichos renglones y de los que necesitase el bergantín "La Candelaria", igualmente que para los víveres indispensables, tanto de estos dos buques como de los que tenga que reponer el bergantín "Coro", para el viaje que todos tres deben emprender sin dilación a emplearse de guardacostas en la Provincia de Caracas 


La impaciencia de Icuza se vuelve a manifestar en su próxima carta a Calvez, fecha 10 de octubre, en la que le expresa que: « De acuerdo y conformidad con el Comandante General de estos Resguardos se están habilitando con la mayor viveza el bergantín "Candelaria" y balandra "Aranzazu", y haré todo esfuerzo para que queden prontos cuanto antes, para verificar mi salida inmediatamente, pues igualmente se hacen las más activas diligencias por el referido Comandante a fin de ganar todo el tiempo que sea posible y puede V.E. estar seguro de que no se perderá un instante »


Los últimos trámites se van cumpliendo. Recibe Calvez por estos días una comunicación que firma Francisco Manzón diciéndole como había librado a don Pablo Mayo, « comisionado por el Comandante General de estos Resguardos » 200.000 reales de vellón para atender a las peticiones de Icuza sobre habilitación de los buques, y otra de los Directores de la Real Compañía de Caracas en la que se hace constar como la Compañía fue cumpliendo todos los encargos que se le hicieron para la habilitación del "Coro", pago de sueldos de tres meses a la tripulación de ella y de la "Aranzazu", etc., etc., para terminar diciendo qne, habiendo cumplido ella todo lo mandado, se le remitan de los 450.746 reales « que montan todos los suplementos a favor de esta Real Compañía »


Tras las dilaciones de origen burocrático, vienen las que el estado del mar impone. En 31 de octubre, el Comandante General Interino del Resguardo de Cádiz Juan de Gálvez, comunica al Ministro, que el tiempo tempetuoso que reina en aquella bahía está impidiendo zarpar a los buques; y tendremos que llegar al día 18 de Noviembre para que él mismo escriba al mismo que la antevíspera, es decir, el día 16, han salido por fin los tres guardacostas y que ha repartido entre Icuza, Basarte y Rodríguez «los pliegos que V.E, me tenía remitidos para ellos s.1


En fecha 22 de Noviembre, Icuza comunica a Calvez su breve recalada en Tenerife. Sus próximas noticias serán las que nos hablen de su arribo a las costas de Venezuela, escenario de la nueva etapa de su vida.

TERCERA PARTE (1) En el corso de Su Majestad   -   TERCERA PARTE (2) En el corso de Su Majestad

 

SUMARIO

PRIMERA PARTE El contrabando marítimo.
1 - Antecedentes 
2 - Luchas contra holandeses e ingleses 
3 - La lucha interna 
4 - Ultima etapa
5 - La Intendencia 

SEGUNDA PARTE Icuza en el curso de la R. C. G.
1 - El medio 
2 - Aparece Vicente Antonio de Icuza  
3 - Años de iniciación 
4 - El capitán de la « Aranzazu 
5 - Comandante del corso de la R. C. G.: Combates 
6 - Escarceos diplomáticos 
7 - Siguen las actividades de Icuza 
8 - Fin del corso de ¡a Compañía Guipuzcoana 

TERCERA PARTE En el corso de Su Majestad
1 - Regreso a la tierra 
2 - Bilbao, meses de espera 
3 - San Sebastian: preparativos de partida . 
4 - Cádiz; prisa y contrariedades 
6 - Caracas; nubarrones en el horizonte 
6 - Descarga la tormenta 
7 - Santa Marta; el fin 



Vicente Antonio de Icuza en formato PDF puede ser leido en Dispositivos e-Book

I) INIDICE OBRAS COMPLETAS PUBLICADAS INTERNET

 

I.1 Linea de Vida  y su Obra

I.2 Poesias en Euskera Recopilacion Total

I.3 Conferencias Recopilacion

I,4 Articulos Periodisticos Recopilacion Total

I.5 Lengua Vasca

I.6 Gernika

I.7 Uruguay

I.8 Venezuela

I.9 Reseñas Biograficas

I.10 Traducciones

I.11 Obras Publicadas

I.12 Semana Vasca en Montevideo

I.13 Ciclo de Clases

I.14 Nota Bio-Bibliografica

I,15 Biografia en Euskera

I.16 Sitio en Internet en Euskera

I.17 Nostalgia

I.18 Articulos Periodisticos Indice Cronologico

I.19 Articulos Periodisticos Indice Alfafabetico

II) OBRAS COMPLETAS - Libros Publicados en Internet

 

II.1  El Hombre Vasco

II.2 Hombres de la Compañia  Guipuzcoana

II.3  El Elemento Vasco en el siglo XVIII Venezolano

II.4 Vicente Antonio de Icuza

III) INDICE de TEMAS RELACIONADOS. Libros publicados por sus hijos;

 

III.1 Nere Aita - el exilio vasco - Mirentxu Amezaga 

III.2 Cronicas del Alsina -  Arantzazu Amezaga de Irujo

IV) Sus Hijos Escriben;

 

IV.1 Los tres Barcos que llevaron a Ama y Aita

IV.2 Travesia

V) Sus Hijos Escriben tras su muerte;

 

V.1 A mi Aita

V.2 La cancion de mi Padre

VI) Otros aspectos

 

VI.1 Reunion Familar en su Memoria

VI.2 Exodo

VI.3 Comision del Cuatricentenario de Caracas

VI.4 Inauguracion de la Plaza que lleva su nombre en Algorta

VI.5 Su Pequeño Poema en la Nota Necrologica 4 Febrero 1969

VII) Toda su Obra Publicada convertida en Formato PDF- puede ser leida en dispositivos  e-Book

 

 VII.1 Amézaga Vicente  Autor Irujo Ametzaga Xabier

 VII.2 Articulos de Prensa

 VII.3 Bio Biografica

 VII.4 Biografia en Euskera

 VII.5 Ciclo de Clases

 VII.6 Ciclo de Conferencias

 VII.7 Nostalgia

 VII.8 El Elemento vasco en el Siglo XVIII Venezolano

 VII.9 El Hombre Vasco

 VII.10 Los Hombres de la Compañia Guipuzcoana

 VII.11 Obras Publicadas

 VII.12 Vicente Antonio de Icuza

 VII.13 Poesias

 VII.14 Relacion de Escritos como Autor

 VII.15 Reseñas Biograficas

 VII.16 Semana Vasca Montevideo

 VII.17 Semana Vasca Montevideo Indice de Articulos

 VII.18 Traducciones

.

Dedicatoria y mi homenaje a Mercedes Iribarren Gorostegui - Su esposa y mi ama

 
Sitio en Internet en homenaje a Vicente de Ametzaga Aresti.
http://vicenteamezagaaresti.blogspot.com
Unico sitio en Internet, que lleva su nombre, de referencia completa de su vida y su Obra totalmente publicada en Internet, 
Poesias, Articulos de Prensa, sus Libros, completando asi, y cerrando todo lo que se habia escrito en libros sobre el y su vida
Creacion, Edicion y contacto: Xabier Iñaki Ametzaga Iribarren
e-mail: xabieramezaga@gmail.com
Blog Xabier Amezaga Iribarren: http://xabieramezaga.blogspot.com
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