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OBRAS - COMPLETAS 

 
ÍNDICE DE TÍTULOS DE ARTÍCULOS PRENSA - VENEZUELA

 

LA "GENS" CARAQUEÑA DE LOS LANDAETA

En los días en que se conmemoraba e! Cuatricentenado de la fundación de Caracas, nuestro pensamiento se dirigió, más de una vez, hacia aquel grupo de familias, núcleo primero de la vieja urbe, y hacia aquellas otras que inmediatamente las sucedieron y que desde entonces vemos aparecer, afincarse y perdurar, como ramas del viejo tronco que, a lo largo de los siglos XVII y XVIII y hasta los días de la Independencia, van proliferando a la falda del Avila, ofreciéndonos, en sus sucesivos retoños, una fiel imagen del hacer y acontecer caraqueño.

Varias linajudas estirpes solicitan nuestro afán, con títulos igualmente válidos y con ese infinito poder de seducción que tienen las cosas capaces de hacernos viajar por los encantados caminos de los tiempos que fueron. Nuestra vista se detiene hoy en una no de las más antiguas ni quizá de las más conspicuas, pero cuyo apellido, llevado por altos y bajos, blancos y pardos, artistas y artesanos, aparece con una frecuencia difícilmente superada por ningún otro en los viejos papeles caraqueños. Nos referimos a los Landaeta.

El primero de este apellido llegado a Venezuela es Juan, a cuyo hijo, el Capitán Pedro de Landaeta, podemos ver encabezando una "Solicitud de oposición a la Encomienda del pueblo de La Vega", fechada en 1661.

Ya se sabe lo que eran estas encomiendas. A propósito de ellas, viene a nuestra memoria un trabajo de Juan Friede1 en el que, agudamente, hace notar que "Las experiencias que adquirió Castilla en la repoblación del solar patrio a consecuencia de la Reconquista, tenían que reflejarse necesariamente en la empresa colonizadora de América... De ahí que se produjera un paralelismo entre la política colonizadora en América y la que se había empleado en la ocupación de los territorios peninsulares, cuando por medio de las capitulaciones se permitió a la más o menos densa población permanecer en sus tierras...". Y sigue Friede puntualizando la similitud de trato y situación a que reduce España a la población musulmana en la Península y a la india en América, haciendo resaltar, con referencia a estas poblaciones, como ambas eran, en cuanto a la religión, infieles; respecto a los nuevos ocupantes, hostiles; por lo que hace a su condición, esclavos que continuaban viviendo en sus tierras que habían de trabajar en adelante en beneficio de sus flamantes dueños de quienes quedaban también expuestos, sin alternativa, lo mismo a la acción misionera que a todo tipo de influencia cultural. Alguna diferencia había en que mientras en España se repartían territorios, en América no se repartían tierras sino indios, pero quedando entendido, en última instancia, el dominio sobre la tierra en que éstos vivían.

Tenemos, pues, una primera etapa: conquista-repartimiento de la que nacen los "Señores de Indios", a quienes inmediatamente, en la segunda fase, suceden los encomenderos que, en la tercera, se convertirán en los latifundistas que han de jugar un papel decisivo en la suerte de la sociedad colonial.

Pues bien, en la segunda etapa, en la de los encomenderos, es donde asoma nuestro capitán Pedro de Landaeta, quien nos dice que es benemérito "...por ser, como soy, hijo legítimo de Juan de Landaeta y de Helvíra de Albarenga y nieto de Francisco de Carbajal y de Bernardina de Carba-jal, por la parte materna, que fueron de los primeros pobladores desta ciudad a donde tubieron casa poblada y fueron vecinos y en esta perpetuydad tubieron hijos y hijas a donde siempre sirbieron a su Majestad en todas las cosas que fueron de su Real servicio y defensa del puerto de la Guayra, donde asimismo haviendo benido el dicho mi padre de los Reynos de España como natural de la villa de Bilbao del Señorío de Vizcaya, fue casado con la dicha mi madre, haviendo benido con reputación de hombre noble representándolo con recados en que hera constante a todos los vezinos desta dicha ziudad por ser notorio y como tal bibió en ella con su cassa y familia acudiendo siempre al servicio de su Majestad como yo tanvien lo he hecho desde edad de catorce años, pues por mis partes, calidades y suficiencia fuy nombrado Alférez de la compañía del Capitán Juan Sánchez Morgado de tiempo de tres años de la compañia que en esta dicha ciudad administrava de los vecinos della y por la mucha satisfazion que de mi persona se tenía lebantando gente el General desta Provincia para echar al he-nemigo olandés de las islas de Buynare y Curazao nombró por la dicha facción por Capitán de Infantería a don Juan de Figueroa y a mí por su Alférez de su Compañía con sueldo en que mostré siempre el celo de servir a su Magestad, y haviendo buelto la dicha facción, atendiendo el dicho Go-vernador a mis servicios y con la satisfacción que de mi persona tenía, me hizo su theniente y justicia mayor de los Bailes de Aragua y Turmero donde con mucha satisfacción suya acudiendo con obügazión asistí todo el tiempo de su govierno y haviendo benido por Governador y Capitán General a esta Provincia Don Marcos Gedler Calatayud y Toledo, siendo notorio de mi buen procedimiento y de que havia usado el dicho oficio con justicia y quietud de los vecinos de dichos Bailes, tubo por bien de hazerme nuebo nombramiento de su Theniente y Justicia Mayor en ellos...'".

He ahí la estampa del Landaeta representativo de la primera generación de venezolanos de ese apellido quien de sí mismo habla poniendo por testigos a sus hechos y, tanto o más que a ellos, a su condición de hijo de un padre "benido con reputazión de hombre noble" y de una madre "heredera de los primeros pobladores desta ciudad"; con la añadidura de sus méritos por vía conyugal al hacer constar su enlace con "Doña Ana de Carrasquel, hija legítima del Castellano Honofre Carrasquel y de Catalina de Medina y bisnieta de Andrés González, uno de los primeros conquistadores y pobladores desta dicha ciudad...", en este escrito cuyas circunstancias hacen que la obligada exposición de méritos impida ver con justeza hasta donde alcanza la fuga de vanidad.

Por la misma solicitud nos certificamos también de que su padre Juan de Landaeta fue el primer portador de este apellido a Venezuela donde, hijo, al fin y al cabo, de puerto de mar, hizo su primer asentamiento en el de La Guaira, contribuyendo "al servicio y defensa del mismo".

De este afincamiento de los primeros Landaeta en La Guaira tenemos ejemplo en el Capitán Don Pablo de Landaeta a quien sabemos "Castellano y Justicia Mayor del puerto de La Guayra" por el año de 1655 y que debe de ser, aunque no tengamos plena seguridad de ello, hijo del vizcaíno Juan y hermano, por tanto, del capitán don Pedro. Poco tiempo después, en 1670, hallamos también a otro hijo de Juan, Blas de Landaeta, casado con doña Francisca Farfán de los Godos, en cuya testamentaria aparecen citados bienes en el puerto de La Guaira, sin que falten tampoco "dos solares que están en la ciudad de Caracas", hacia donde se desplazan para esta época los Landaeta, empezando a destacar, cada vez más, como descendientes de los primeros pobladores que eran, en el disfrute de los privilegios que de tal condición se derivaban como dueños de tierras, señores de indios, amos de negros y desempeño de oficios públicos. Y así tenemos, a fines del XVII, al capitán don Blas de Landaeta "Fiel Ejecutor y Regidor perpetuo de esta ciudad", propietario "de una casa en el barrio del Rosario, en esta ciudad" y de "tierras que tiene y posee en el valle de Caracas, costa de la mar", y de otra casa de La Guaira, 

Una característica de los Landaeta es su fecundidad. Prolíficos en cada una de sus generaciones, es esto lo que hace que su apellido vaya multiplicándose en progresión geométrica, hasta el punto de que hay secciones de los repositorios documentales caraqueños, como el de "Escribanías" (que es de donde tomamos la mayor parte de los datos del presente estudio) en que ese apellido es, sin duda, el que más se da entre todos los que allí se registran, a lo largo de siglo y medio.

Así podemos ver que el dicho don Blas deja diez hijos legítimos entre los cuales citaremos al mayor, Blas José, casado con Catalina de Urbina, hija del Marqués de Torrecasa; y al segundo, Cipriano Francisco, quien también deja diez hijos.

Un hermano del mentado don Blas a quien, por cierto, vemos también adornado del título de "Tesorero General de la Santa Cruzada de este Obispado'', es el llamado don Andrés, terrateniente en el valle del Tuy, quien por su parte, procrea doce hijos, y otros tantos, fiel a la familiar tradición, engendrará don Juan Basilio...

Surgiendo a la vida de los viejos folios, arranca el cortejo de los Landaeta. A su frente vemos al viejo don Juan, con andares de hombre forjado en los mares. Con gesto arrogante, desfilan el "Castellano y Justicia Mayor", don Pablo, y el Encomendero don Pedro. Tras ellos, poseído de su valer, don Blas el "Fiel Ejecutor y Regidor Perpetuo". Lo siguen, en militar atuendo, el "Sargento Mayor" don Blas José; el "Capitán de Corazas", don Cipriano Francisco, "Alguacil Mayor y Regidor Perpetuo"; el "Sargento Mayor", don Manuel; el "Maestre de Campo", don Buenaventura... Sosegado el continente y reposado el paso, marcha el "señor Doctor Canónigo Racionero", don Juan Ignacio que, ceremoniosamente departe con los Licenciados don Martín y don Carlos y los Presbíteros don Antonio Remigio, don Antonio Lázaro, don José Antonio... Severo el indumento y grave el semblante, camina don Gabriel José, "Secretario ad honorem del Rey Nuestro Señor", a quien hace debida compañía don Eligió, "Abogado de la Real Audiencia". Y don Antonio, don Antonio Gregorio, don José Vicencio y don Miguel y don Diego Martín, y don Fernando, y laníos y tantos otros que bien pueden servir, sin desdoro, de caudatarios, en la magnifica procesión de la rama blanca de los Landaeta.

El mestizaje debió de comenzar temprano en algunos vastagos. Pero lo notable es que al producirse los pardos, éstos que, por la condición social a que las leyes coloniales les tenían reducidos, habían de limitarse, como es sabido, a los desdeñados trabajos manuales, faenas agrícolas, puestos subalternos en las milicias, etc. — hasta que en las postrimerías del siglo XVIII la Cédula de Gracias al Sacar proporcionó el instrumento legal, mediante el cual y el pago del tanto en la misma establecido, los de dicha menospreciada clase podían asimilar su condición a la de los blancos — brillan en los Landaeta con una luz más pura que el prestado relumbrón de los títulos con que en las ramas blancas pretendían cegarnos: la increada del Arte.

En efecto, serán los pardos los que, lejos del oropel y el ruido de antecámaras y recepciones y recogidos en el callado y fecundo círculo en que el desdén de los altos los encierra, mediante el Arte sirvan ai principio divino del universo, como diría Wladimir Weidlé. Y desde el primer tercio del siglo XVIII a las primeras décadas del XIX, nos ofrezcan el fenómeno, por ningún otro grupo familiar igualado en Venezuela, de una dinastía que, por su calidad y sobre todo por su número, constituye un valor actuante de primer orden en el campo de la pintura de la Colonia, cuyas producciones la ignorancia y el descuido, más aún que las guerras y los terremotos e incendios, han sepultado en un olvido del que es preciso, a toda costa, rescatarlas por motivos elementales de cultura y patriotismo.

El primer representante de esta escuela, si así la podemos llamar, aparece ya en 1730, después que el Capitán Juan de Landaeta, hijo natural (probablemente de don Blas Martín) se hubo casado con Leonor Agustina de Lerma, de cuya unión nació Blas Miguel.

En 1748, al otorgar testamento don Andrés de Landaeta, "por no tener herederos forzosos, deja sus bienes a José Manuel de Landaeta y a Inés María de Landaeta... ambos a dos pardos y hermanos...", probablemente, sus hijos naturales. Y cuando en 1757, el Sargento Mayor don Manuel otorga, igualmente, su disposición testamentaria, por la misma circunstancia de carecer de herederos forzosos, deja sus bienes a Diego Antonio y otros cuatro más, "pardos libres y todos hermanos" quienes, muy probablemente también, debían de ser sus hijos naturales.

Y van surgiendo así, entre otros muchos vastagos, los que como Blas Miguel, Diego Antonio, Juan José y Antonio José constituyen los eslabones áureos de una cadena que ciñe gloriosamente más de cíen años de pintura nacional.

Y como si ellos no bastaran, todavía destacan, por lo menos, otros cinco del mismo apellido: Juan, Juan José, Marcos, Miguel Blas y Pedro de Jesús que, en una escala más modesta que los cuatro anteriores, ofrecen a la pintura patria aportaciones de interés.

Pero esto no es todo. Porque junto a los Landaeta artistas tenemos a los Landaeta artesanos. Y si éstos, cuando saben consagrarse a su oficio con afán de superación, convirtiendo su obra en ejemplo de "ennoblecido quehacer", pueden merecer que se les discierna el alto nombre de artistas, sin duda que se lo habríamos de extender, con toda justicia, a muchos de los integrantes de esa pléyade de los Landaeta menores que, con la constante labor de sus diestras manos, contribuyen a la ejecución de una serie de obras, de todos los tipos de artesanía, con que van ensanchando el horizonte urbano y culto de Caracas.

Ahí podéis ver, escoplo en mano, la mirada fija y la frente pensativa, a José Gabriel Landaeta, el tallista que ejecuta "el pulpito de talla para la capilla del Calvario...". Por allí se mueve Antonio Francisco, quien "da color azul a una puerta de la sacristía de San Mauricio", o el "Maestro Mayor de Albañil", José Francisco, que pone sus afanes en ia fábrica de la torre de la Catedral y repara asimismo la de San Mauricio. Y ¡qué alegre resuena el hierro que en sus talleres baten los "Maestros Herreros", Juan Gabriel y Miguel José, o el "Maestro Mayor de Herrería", Juan Félix, algo agobiado hoy por la prisa en rematar esos herrajes con que dentro de pocos días se han de ennoblecer las puertas de una de las más presuntuosas casonas caraqueñas! Con menos ruido y más pausa, labora el "Maestro de Platero", Francisco, y, consciente del valor de la preciosa materia que manipula, Juan, el "Maestro de Oribe", apenas si levanta la vista de su trabajo, mientras corre bullicioso al suyo Gabriel José, de quien aparecen en los viejos papeles muchos recibos "por asistencia en la música de las fiestas". No nos falta en la dinastía ni el empresario de toros Juan José a quien, en unión de su cuñado Juan Manuel Irazábal, se le hace concesión para organizar nueve corridas de toros "en las próximas Pascuas de Resurrección del Presente año (1799) en la plaza que llaman de Capuchinos...", ni la nota pintoresca que nos brinda el "Bachiller José Antonio Landaeta, clérigo presbítero", con su solicitud "para usar peluca".

Podríamos decir, con no mucha exageración, que con sólo las biografías de los Landaeta distribuidos en las distintas capas sociales, dignidades, profesiones y oficios, habría para componer una compendiada crónica de Caracas en todo el período que se abre en la segunda mitad del siglo XVII con Juan, el primero.

Boletín histórico de la Fundación John Boulton, Caracas, N." 20, Mayo de 1969,

 

 

VENEZUELA.

 

  1. Diálogos de ausencia y presencia 

  2. Begoña de Naguanagua 

  3. Problema de jóvenes 

  4. Yunque y martillo 

  5. Esto es Pizkunde 

  6. Artistas vascos en Venezuela 

  7. Diálogos de emigrados 

  8. Carta de Caracas 

  9. Hombres de la Compañía Guipuzcoana 

  10. Política y Patriotismo 

  11. El Himno nacional vasco 

  12. Ideas simples 

  13. Sinfonía de Guecho 

  14. Belford Hinton Wilson 

  15. El caso vasco 

  16. Resistir y persistir 

  17. Exportación de cacao 

  18. Información bibliográfica 

  19. Bolívar y los vascos 

  20. A un joven vasco 

  21. El humorismo vasco 

  22. Tres emigraciones 

  23. El Bilbao de Bolívar 

  24. Un reflejo del País Vasco 

  25. Hacia la Libertad 

  26. Los libros de la Caracas Colonial 

  27. Publicaciones del Cuatricentenario de Caracas 

  28. La "gens" caraqueña de los Landaeta

INDICE COMPLETO de ARTICULOS de PRENSA

I) INIDICE OBRAS COMPLETAS PUBLICADAS INTERNET

 

I.1 Linea de Vida  y su Obra

I.2 Poesias en Euskera Recopilacion Total

I.3 Conferencias Recopilacion

I,4 Articulos Periodisticos Recopilacion Total

I.5 Lengua Vasca

I.6 Gernika

I.7 Uruguay

I.8 Venezuela

I.9 Reseñas Biograficas

I.10 Traducciones

I.11 Obras Publicadas

I.12 Semana Vasca en Montevideo

I.13 Ciclo de Clases

I.14 Nota Bio-Bibliografica

I,15 Biografia en Euskera

I.16 Sitio en Internet en Euskera

I.17 Nostalgia

I.18 Articulos Periodisticos Indice Cronologico

I.19 Articulos Periodisticos Indice Alfafabetico

II) OBRAS COMPLETAS - Libros Publicados en Internet

 

II.1  El Hombre Vasco

II.2 Hombres de la Compañia  Guipuzcoana

II.3  El Elemento Vasco en el siglo XVIII Venezolano

II.4 Vicente Antonio de Icuza

III) INDICE de TEMAS RELACIONADOS. Libros publicados por sus hijos;

 

III.1 Nere Aita - el exilio vasco - Mirentxu Amezaga 

III.2 Cronicas del Alsina -  Arantzazu Amezaga de Irujo

IV) Sus Hijos Escriben;

 

IV.1 Los tres Barcos que llevaron a Ama y Aita

IV.2 Travesia

V) Sus Hijos Escriben tras su muerte;

 

V.1 A mi Aita

V.2 La cancion de mi Padre

VI) Otros aspectos

 

VI.1 Reunion Familar en su Memoria

VI.2 Exodo

VI.3 Comision del Cuatricentenario de Caracas

VI.4 Inauguracion de la Plaza que lleva su nombre en Algorta

VI.5 Su Pequeño Poema en la Nota Necrologica 4 Febrero 1969

VII) Toda su Obra Publicada convertida en Formato PDF- puede ser leida en dispositivos  e-Book

 

 VII.1 Amézaga Vicente  Autor Irujo Ametzaga Xabier

 VII.2 Articulos de Prensa

 VII.3 Bio Biografica

 VII.4 Biografia en Euskera

 VII.5 Ciclo de Clases

 VII.6 Ciclo de Conferencias

 VII.7 Nostalgia

 VII.8 El Elemento vasco en el Siglo XVIII Venezolano

 VII.9 El Hombre Vasco

 VII.10 Los Hombres de la Compañia Guipuzcoana

 VII.11 Obras Publicadas

 VII.12 Vicente Antonio de Icuza

 VII.13 Poesias

 VII.14 Relacion de Escritos como Autor

 VII.15 Reseñas Biograficas

 VII.16 Semana Vasca Montevideo

 VII.17 Semana Vasca Montevideo Indice de Articulos

 VII.18 Traducciones

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Dedicatoria y mi homenaje a Mercedes Iribarren Gorostegui - Su esposa y mi ama

 
Sitio en Internet en homenaje a Vicente de Ametzaga Aresti.
http://vicenteamezagaaresti.blogspot.com
Unico sitio en Internet, que lleva su nombre, de referencia completa de su vida y su Obra totalmente publicada en Internet, 
Poesias, Articulos de Prensa, sus Libros, completando asi, y cerrando todo lo que se habia escrito en libros sobre el y su vida
Creacion, Edicion y contacto: Xabier Iñaki Ametzaga Iribarren
e-mail: xabieramezaga@gmail.com
Blog Xabier Amezaga Iribarren: http://xabieramezaga.blogspot.com
Editoriales relacionadas con sus Publicaciones